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  • EFE

El Gobierno estadounidense condenó hoy los recientes ataques contra estudiantes, periodistas y miembros del clero en Nicaragua y advirtió al presidente Daniel Ortega de que cada nueva víctima en las protestas "mina aún más" su legitimidad.

"Cada víctima adicional de esta campaña de violencia e intimidación mina aún más la legitimidad de Ortega. Instamos a Ortega a que cese de inmediato su represión contra el pueblo de Nicaragua", dijo en un comunicado la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert.

El Gobierno de EE.UU., que ha sido muy crítico con Ortega, reiteró su petición para que se celebren elecciones "anticipadas, libres, justas y transparentes" como vía para salir a la crisis que ha dejado más de 360 muertos en tres meses, según cifras de las organizaciones humanitarias.

Adelantar elecciones

Estados Unidos también urgió el lunes al presidente Daniel Ortega en Nicaragua a acabar "de inmediato" la represión de protestas opositoras y a atender los reclamos de los manifestantes, alentando el adelanto de las elecciones como salida a una crisis que deja más de 270 muertos.

"Instamos a Ortega a que cese de inmediato su represión contra el pueblo de Nicaragua", dijo la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert. "Las elecciones anticipadas, libres, justas y transparentes son el mejor camino hacia la democracia y el respeto de los derechos humanos en Nicaragua", añadió en un comunicado.

Los universitarios

En su nota, la diplomacia estadounidense condenó "los continuos ataques de la para-policía de Daniel Ortega contra estudiantes universitarios, periodistas y clérigos en todo el país", aunque no mencionó la violencia contra los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) en Managua.

La UNAN, que estaba bajo control de los estudiantes, sufrió el viernes y durante el fin de semana el asalto de grupos paramilitares, respaldados supuestamente por el Gobierno de Ortega.

El Departamento de Estado también condenó "la detención arbitraria" de líderes de la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que aglutina al sector privado, sociedad civil, estudiantes y campesinos involucrados en el diálogo con el Ejecutivo nicaragüense, donde la Iglesia Católica actúa como mediadora.

El 5 de julio, Estados Unidos sancionó por su participación en la violencia en Nicaragua al jefe de la Policía Nacional, Francisco Díaz, consuegro de Ortega, así como al vicepresidente de la petrolera Albanisa, Francisco López, y a Fidel Moreno Briones, secretario general de la Alcaldía de Managua.

Esos individuos han visto congelados todos sus activos bajo jurisdicción estadounidense y tienen prohibido hacer transacciones financieras en territorio estadounidense.

La iglesia Divina Misericordia sufrió un ataque a balazos durante varias horas cuando allí había universitarios refugiados. EFE/END

Además, EE.UU. ha revocado visados a funcionarios y otros individuos por violaciones de derechos humanos.

Las protestas contra Ortega y contra su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, comenzaron en abril por unas reformas fallidas de la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del presidente, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso de poder y corrupción.