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Los niños y adolescentes en edad escolar han sido afectados indirectamente por la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde hace tres meses. Los centros escolares públicos, que debían volver oficialmente de vacaciones a partir de ayer, lunes 16 de julio, han registrado poca asistencia tanto por la inseguridad ciudadana en el país como por obstáculos en vías y carreteras que conducen a dichos centros. 

“Ya llevamos alrededor de 45 días lectivos afectados, si sumamos todas las horas que se han perdido de clases”, considera Alex Bonilla, investigador en temas educativos del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp). 

Aunque en total, según el Artículo 95 de la Ley General de Educación, el calendario escolar debe tener una duración de 200 días de clases, todo hace indicar que esa normativa no se cumplirá este año. 

Ante esas circunstancias, tanto Bonilla como Rafael Lucio Gil, doctor en Educación y Didáctica de las Ciencias, coinciden en que el Ministerio de Educación (Mined) debe elaborar un plan remedial que garantice que los estudiantes de educación básica y media del país logren finalizar el año escolar con las garantías de calidad necesarias. 

Propuesta del Mined

El pasado 2 de julio, el Mined aseguró que implementaría un Plan Extraordinario de Reforzamiento Escolar, para “recuperar el período perdido de clases y estudiar contenidos priorizados” en el 8% de los centros escolares a nivel nacional, una cifra que, según el ministerio, es la que se ha visto “afectada por tranques y acciones violentas”. 

El asesor presidencial para todas las modalidades educativas, Salvador Vanegas, aseguró que el 92% de los centros educativos “funcionan con normalidad”. Sin embargo, docentes y padres de familia consultados por El Nuevo Diario aseguraron que, al menos en Managua, no ha habido clases en secundaria desde mayo y que en primaria la inasistencia en los últimos meses es alta.   

Aunque el Mined no especificó cuáles serían los componentes específicos de ese plan extraordinario, oficialmente se aseguró que este se realizaría “por medio de guías de estudio”. 

También se informó que el 16 de julio iniciaría el segundo semestre del curso escolar para todas las modalidades educativas.

Docentes de colegios públicos consultados, quienes prefirieron el anonimato, aseguraron que la orientación del Mined es que, una vez que inicie el segundo semestre, se asignarán trabajos sobre los contenidos del segundo parcial (que abarca abril, mayo y junio) y simultáneamente se impartirán clases con los contenidos correspondientes al tercer parcial. Estos trabajos especiales servirían como sustitución de los exámenes para completar las notas parciales y del primer semestre. 

a inicios del año se celebró una matrícula en primaria y secundaria de 1.7 millones de niños y adolescentes.

Estas medidas, sin embargo, contemplaban la posibilidad de que la mayoría de estudiantes se reintegraran el 16 de julio a los centros escolares, algo que, con el clima de inseguridad que aún impera en el país, era improbable. 

“Las familias prefieren no enviar a sus hijos cuando sienten que no cuentan con la seguridad necesaria”, destacó Bonilla.

¿Son efectivas las guías?

Para Rafael Lucio Gil, las guías de estudio pueden dar resultado, pero depende desde qué objetivos se elaboren y qué ayuda tendrán los alumnos para completarlas. 

Las guías de estudio ideales serían aquellas que “exigen un análisis, una posición crítica, un cuestionamiento de situaciones actuales y prácticas”, según Lucio Gil, quien lamenta que en el país se realicen guías netamente “reproductoras”. 

“El estudiante va rellenando con palabras, nombres que se encuentran en las mismas lecturas del libro. Así no me parece que puedan tener resultados, eso sería engañarnos”, considera. 

Alex Bonilla agregó que las guías por sí mismas no garantizan el aprendizaje del estudiante. 

“Estaría de acuerdo si estas guías solo van a servir de autoestudio en el hogar. Pero se requiere la mediación pedagógica del maestro en el aula para que el estudiante pueda desarrollar una competencia de una manera más efectiva”, comentó.

Bonilla también apuntó que las guías no lograrían cubrir los indicadores de calidad educativa que se buscaban durante este año escolar. Por ejemplo, no lograría que los niños de primer grado finalicen el curso leyendo adecuadamente o que los estudiantes de undécimo grado se bachilleren con conocimientos básicos para llegar a la universidad. 

Por lo anterior, el investigador del Ieepp considera necesario que el Mined revele cómo subsanará ese objetivo de calidad. 

“Hasta el momento no se conoce ningún plan oficial que diga cuál va a ser la estrategia: si solamente se va a tratar de recuperar la jornada y los días perdidos de clases, o si la estrategia del plan remedial con guías es para consolidar el aprendizaje de los estudiantes pensando en su siguiente nivel educativo”, apuntó.

Reponer días perdidos

Hasta la fecha, el Mined no ha anunciado cambios al calendario escolar más allá de la reducción de las vacaciones intersemestrales, que pasaron de dos a una semana (del 9 al 15 de julio). 

Sin embargo, Bonilla considera que la reposición de los días de clase perdidos garantizaría la permanencia en el sistema escolar. 

“El Mined todavía tiene la posibilidad de actuar rápido para recuperar a los estudiantes que ya no están llegando a las escuelas”, considera el especialista en educación, quien insiste en que, si el clima de inseguridad continúa en el país, deben considerarse otras opciones. 

Una de las opciones que recomienda Lucio Gil para reponer estos días perdidos, es alargar el curso escolar hasta enero del 2019, además reduciendo el tiempo que se invierte en la planificación y prácticas para la celebración de las fiestas patrias en septiembre y aprovechando el mes de diciembre. 

Lucio Gil, incluso cree que podría considerarse utilizar los sábados como días lectivos.

El curso escolar, tal como estaba programado desde inicios de año, culminaría el 29 de noviembre.

“Habrá que hacer una planificación de calendario, pero también de cada asignatura”, plantea Lucio Gil, refiriéndose a que los contenidos deben seleccionarse por orden de prioridad. 

Bonilla cree que debería haber una adecuación del currículum, “tomando en cuenta que hay contenidos fundamentales para que los estudiantes puedan desarrollar con un nivel satisfactorio las competencias educativas del grado en el que están”. Aunque el experto prevé que “van a querer cumplir en un mes lo que no se ha podido cumplir en tres meses”. 

Alumnos de educación media, los más afectados

 Tanto Alex Bonilla, investigador en temas educativos del Ieepp, como Rafael Lucio Gil, doctor en Educación y Didáctica de las Ciencias, consideran que los estudiantes más afectados ante la actual situación escolar serán los que cursan el último año de educación media, quienes en años anteriores han mostrado dificultad para aprobar satisfactoriamente los exámenes de admisión en las universidades. 

“Si ya de por sí tienen algunas limitaciones en su desempeño académico, este año van a estar más afectados”, considera Bonilla, quien cree que el Mined podría aplicar alguna “medida contingente” en conjunto con el Consejo Superior de Universidades (CNU) para brindarles “facilidades” a estos estudiantes, con el fin de ser admitidos en las universidades públicas.

“Probablemente se les pedirá a las universidades que bajen el tono aún más para que los estudiantes (de undécimo grado) puedan entrar”, añadió Lucio Gil. 

Ambos expertos creen que, ante la implementación de cualquier plan para rescatar el curso escolar, también es importante el rol que jugará la familia de los estudiantes. 

“Es importante que la familia apoye la elaboración de la guía por parte del estudiante desde el hogar, que el rol de la familia no sea contemplativo”, sugiere Bonilla.