•   Washington, Estados Unidos  |
  •  |
  •  |
  • EFE

Estados Unidos instó "enérgicamente" el martes al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, a no atacar la ciudad de Masaya, bajo asedio de fuerzas gubernamentales que buscan desarticular la resistencia en el barrio de Monimbó, símbolo de protestas que dejan unos 280 muertos en tres meses.

"Instamos enérgicamente al Presidente Ortega a que no ataque a Masaya. La continua violencia y derramamiento de sangre promovidos por el gobierno en #Nicaragua deben cesar inmediatamente. El mundo está observando", dijo el secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Francisco Palmieri, en un mensaje en Twitter.

Palmieri se pronunció poco después de que autoridades eclesiásticas y testigos informaran que fuerzas combinadas del gobierno de Ortega habían lanzado un intenso ataque sobre Masaya, en rebeldía desde que se iniciaron en abril las protestas opositoras que reclaman la salida del poder de Ortega y su esposa y vicepresidente, Rosario Murillo.

"¡Atacan Monimbó! Las balas están llegando hasta la parroquia María Magdalena, en donde está refugiado el sacerdote" de ese templo, tuiteó el arzobispo auxiliar de Managua, Silvio Báez.

Las campanas de las iglesias sonaron al tiempo que ráfagas de armas de todo calibre se escucharon por todos lados de Masaya, dijeron testigos que llamaron a emisoras de Managua.

Unas 37 camionetas llenas de antimotines y parapolicías fuertemente armados ingresaron desde la madrugada por los cuatro costados de Masaya, 30 km al sur de Managua, según imágenes publicadas en las redes sociales por vecinos de la ciudad.

Estados Unidos urgió el lunes al presidente Ortega a acabar "de inmediato" la represión de protestas opositoras y a atender los reclamos de los manifestantes, alentando el adelanto de las elecciones como salida a la crisis.

Ortega, un exguerrillero sandinista de 72 años que gobierna desde 2007 por tercer periodo consecutivo, ya descartó adelantar los comicios de 2021 a 2019, como propuso la Iglesia católica en su papel de mediadora del suspendido dialogo entre el gobierno y la opositora Alianza Cívica, integrada por grupos de la sociedad civil.