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Desde el sábado pasado doña Blanca Urbina duerme sobre una colchoneta debajo de un toldo en las afueras de las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial, conocida como El Chipote, con la esperanza de ver salir de ese lugar a su hija, Blanca Cajina Urbina, una doctora que junto a su esposo fue apresada injustamente desde el sábado pasado.

Cajina Urbina e Irving Escobar son un matrimonio de médicos señalados por la Policía Nacional de transportar armas y acusados de terrorismo por estar supuestamente vinculados al grupo de jóvenes que se tomó la sede de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) y que fueron desalojados el viernes pasado obligándolos a refugiarse en la iglesia Divina Misericordia.

Sus familiares aguardan en las afueras de El Chipote con la esperanza de que sean liberados.         

“Me dijeron que mientras ella no fuera a la primera audiencia, yo no puedo verla. Hoy tenemos cinco días y no la llevan a su primera audiencia. En esta foto que estoy mostrando se ve a un paramilitar en el momento que arresta a mi hija y se ve que le va a dar un puntapié cuando ella ya está en el suelo”, dijo llorando doña Blanca Urbina.

“Después miro a mi hija en una foto, que es cuando la presentan como una detenida, como parte de la banda de la UNAN, la veo herida en la foto y me imagino que es del puntapié (del parapolicía), estoy angustiada porque no la he podido ver”, añadió.

 Erving Escobar y Cajina Urbina tienen 3 años de casados y no tienen hijos. Ambos daban asistencia médica a los jóvenes heridos en la UNAN-Managua.  

“Blanca acababa de terminar su servicio social, lo hizo en Diriá, ahorita estaba optando por su especialidad, iba a estudiar Pediatría. Les aseguro que si ellos hubieran visto a uno de los paramilitares o policías necesitando ayuda, entonces se la brindan, porque ellos son muchachos de buen corazón”, expresó doña Blanca.

“Son personas de bien”

Diferente a su esposa, Erving Escobar tenía ya su propia clínica donde prestaba sus servicios en el Reparto Schick, según relató su mamá, Margarita Ortiz.

“Tenemos cinco días de estar aquí y no hemos podido ver a nuestros hijos, no hemos tenido ninguna comunicación. Los detuvieron injustamente, están poniéndole cargos que ellos no han hecho, ellos son personas de bien”, señaló Ortiz, agregando que “de aquí no nos moveremos hasta verlos salir libres”.

Ortiz añadió que Erving Escobar tiene problemas del corazón y de la presión, le ha enviado medicamento, ropa y comida, los policías lo reciben, pero no saben si se lo han entregado.

Para el próximo viernes se anunció un plantón de integrantes del gremio médico en El Chipote a las 10:00 a.m., en respaldo a los doctores detenidos.