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El presidente Daniel Ortega Saavedra descalificó este jueves el papel de mediadores y testigos que han desempeñado los obispos de la Conferencia Episcopal (CEN) en el diálogo nacional y los calificó de parciales, de estar a favor de un golpe de estado y de prestar los templos católicos para guardar armas, pero no dijo si el Gobierno se retirará de la mesa de conversaciones.

Ortega manifestó durante su discurso en la celebración del 39 aniversario de la revolución sandinista, que aceptó la realización de un diálogo nacional porque “queríamos conocer cuál era la estrategia que tenían y fueron sacando las  uñas, quitándose las máscaras y terminaron diciendo ‘tienen que irse ya’”.

Expresó que le dolía tener que decir que “los obispos estaban comprometidos con los golpistas”.

“Lo dijeron lógicamente nuestros adversarios cargados de odio, más me sorprendió, tal vez no me sorprendió, cuando los obispos me leyeron la cartilla en la Casa de los Pueblos y dieron un plazo de dos días. Hay que quitar el presidente y adelantar las elecciones. Yo pensaba que eran mediadores y estaban comprometidos con los golpistas, eran parte del plan con los golpistas, me duele mucho decir esto, les tengo aprecio, soy católico”, expresó Ortega.

El siete de junio, los obispos entregaron al presidente Ortega una carta solicitando el “respeto irrestricto a la Constitución Política y las obligaciones internacionales, los valores democráticos y el respeto a los derechos humanos”, conforme a lo planteado en el diálogo nacional.

También le presentaron un programa de ruta para la puesta en marcha de los acuerdos previstos, “para devolver la paz y estabilidad a Nicaragua, y permitir a los nicaragüenses la capacidad de participar en las decisiones que afectan su futuro en libertad e igualdad de condiciones”, lo que requiere un acuerdo político de adelantar las elecciones a todos los niveles al domingo 31 de marzo de 2019”.

Ortega dijo que respondió a los obispos: “Si ustedes quieren plantear todo esto en el diálogo, plantéenlo; tiene que haber consenso, estar de acuerdo las dos partes. Vi la nota, me asombré, me dolió que los señores obispos tuvieran esa actitud de golpistas, allí mismo ellos se descalificaron como mediadores, porque su mensaje fue el golpe”.

Celebración del 19 julio en Nicaragua. EFE\END

Habla de satánicos

“Llegué a pensar que con los señores obispos podíamos encontrar acuerdos que nos dieran paz y consolidar la paz”, expresó Ortega durante el acto en el que estuvo presente el nuncio apostólico en Nicaragua, monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag.

“Uno de los obispos nos llegó a decir que el Frente Sandinista estaba acabado, que no tenía gente, que estaba liquidado, no vamos a irrespetar a los obispos. Les pedimos que rectifiquen y no estén levantando a estas sectas satánicas golpistas, asesinas”, añadió.

En su discurso del 19 de julio, el presidente daniel ortega criticó el papel de los obispos en el diálogo.

El primer domingo de julio, el papa Francisco apoyó el esfuerzo de los obispos y “muchas personas de buena voluntad” que median en la crisis en Nicaragua y testimonian el proceso de diálogo nacional “por la vía de la democracia”.

“Renovando mi oración por el amado pueblo de Nicaragua, deseo unirme a los esfuerzos que están cumpliendo los obispos del país y muchas personas de buena voluntad en su rol de mediación y de testigos en el proceso de diálogo nacional en curso, por la vía de la democracia”, dijo el Papa tras el Ángelus ante la plaza de San Pedro.

El presidente indicó que en el diálogo “a lo que más se llegó fue a un acuerdo de tregua de tres días”. En ningún momento mencionó la propuesta de adelantar elecciones, planteada inicialmente en el diálogo y apoyada después por la Organización de estados Americanos (OEA).

Afirmó que “con financiamientos de agencias norteamericanas empezaron a trabajar a través de las redes con mayor fuerza para provocar ese choque y destruir la paz”.

Comentó que la Iglesia habla de una jornada de exorcismo en el país a partir de este viernes, pero los “obispos deben exorcizar a los demonios que tienen al lado”, refiriéndose a los “golpistas” de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.

En un mensaje pastoral del 14 de julio, los obispos criticaron “la falta de voluntad política del Gobierno para dialogar sinceramente y buscar procesos reales que encaminen al país hacia una verdadera democracia”, señalando el incumplimiento de las recomendaciones de la CIDH, en especial lo relacionado al “desmantelamiento urgente de los elementos armados progubernamentales”.

El diálogo nacional quedó paralizado desde el 9 de julio, cuando los obispos fueron agredidos en Diriamba por turbas y civiles armados encapuchados afines al Gobierno.