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Este viernes se realizó en la parroquia Divina Misericordia la primera misa después de que los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), que se refugiaron en este templo fueran atacados por policías y civiles armados.

La misa fue oficializada por el sacerdote jesuita Raúl Enríquez. Desde el sábado no se había oficiado misa en la iglesia Divina Misericordia y hoy muchos feligreses asistieron a la celebración religiosa.

El sacerdote Erick Alvarado, vicario de la parroquia durante su intervención compartió a los feligreses su testimonio de lo que vivió al lado de los jóvenes que habían sido desalojados de la UNAN y que se habían refugiados en el templo

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"En esas horas oscuras estuve contemplando el rostro de cristo en la imagen del crucifijo, pensé por un momento que ese sería mi último día de vida y agradecí a Dios por su misericordia", narró Alvarado

La iglesia católica inició hoy una jornada de oración por la crisis que vive Nicaragua desde el pasado 18 de abril.

El ataque a los estudiantes de la UNAN que inició al medio día del pasado viernes 13 de julio y finalizó hasta la mañana del sábado 14, dejó dos muertos y varios heridos.

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Tras varias horas de ataques por parte de policías y civiles armados, los estudiantes y periodistas que se encontraban en el lugar decidieron refugiarse en la iglesia Divina Misericordia, donde vivieron una noche de terror, debido a que fueron rafageados durante toda la noche. 

La semana pasada un nutrido grupo de feligreses se acercó a la parroquia para limpiarla y devolverle el orden.

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Las huellas del asedio siguen muy presentes en la fachada del templo, especialmente en una pequeña capilla donde los huecos que dejaron las balas han quedado en ventanas y paredes.

Lo más doloroso para los feligreses es que las balas también impactaron contra el sagrario y agujerearon una imagen del Cristo de la Divina Misericordia que hoy parece respirar por esos huecos.