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Las huellas del ataque que dejó dos muertos y más de una decena de heridos durante el desalojo a balazos de la  UNAN–Managua están presenten en la parroquia de Jesús de la Divina Misericordia, especialmente en una pequeña capilla donde los huecos que dejaron las balas han quedado en ventanas, paredes y, sobre todo, en óleo de la imagen del Cristo de la Divina Misericordia.

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“Esos tres agujeros de la pintura de Jesucristo de la Divina Misericordia representan el sufrimiento del pueblo”, dice el vicario parroquial Erick Alvarado al revelar que la imagen no será restaurada y, mucho menos, reemplazada. Permanecerá así.

Una de las balas perforó el pecho de la imagen del hijo de Dios, las otras dos atravesaron la luz de la misericordia. “De esas balas brota misericordia para Nicaragua”, añadió el sacerdote ayer cuando los fieles volvieron a congregarse en el templo, tras el brutal ataque registrado el pasado 13 de julio.

Primera misa

La misa, la primera que se oficia desde el ataque, fue oficiada en conjunto por el vicario parroquial Erick Alvarado y el sacerdote jesuita Raúl Enríquez.

La ceremonia religiosa estuvo cargada de emotividad, y reflexión por parte de ambos sacerdotes. Durante su intervención Alvarado compartió con los asistentes su testimonio de lo que vivió al lado de los jóvenes.

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“En esas horas oscuras estuve contemplando el rostro de Cristo en la imagen del crucifijo, pensé por un momento que ese sería mi último día de vida y agradecí a Dios por su misericordia”, reveló Alvarado.

En tanto, el jesuita Raúl Enríquez destacó el rol beligerante de los sacerdotes durante los tres meses transcurridos desde que en el país iniciaran protestas antigubernamentales.

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“En medio de lo que estamos viviendo, quiero decirles que me he sentido, orgulloso, satisfecho de sacerdotes como el padre Edwin Román de Masaya, fui profesor de aquellos padres que defendieron la iglesia de Santiago en Jinotepe, he sido profesor del padre Leonel Alfaro en la catedral de Managua y ¿por qué me siento orgulloso de estos sacerdotes? Porque ellos han estado al lado de todos esos muchachos que han estado en las trincheras, que han sufrido y que han muerto”, expresó Enríquez.

Mañana domingo el cardenal Leopoldo Brenes oficiará una misa a partir de las 11 de la mañana, un oficio religioso de desagravio ante la profanación que fue objeto la parroquia.