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La Iglesia católica denunció este sábado un nuevo acto de profanación a uno de sus templos, dos días después de que el presidente Daniel Ortega señalara a los obispos de ser cómplices de un golpe de Estado y apoyar a “terroristas”, en medio de una crisis sociopolítica que ha dejado más de 300 muertes en protestas contra el Gobierno.

“La noche del viernes 20 de julio sujetos desconocidos profanaron la capilla de Nuestra Señora del Carmen, perteneciente a la parroquia Sangre de Cristo”, informó en un comunicado la Diócesis de Jinotega.

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Los desconocidos ingresaron al templo y “profanaron el Santísimo Sacramento del Altar que estaba resguardado en la capilla”, denunció la Diócesis jinotegana, que además divulgó fotografías en las que se observa una ventana forzada y objetos sagrados tirados en el suelo.

“Oremos junto a Pío XI, por los actos de profanación contra el Santísimo Sacramento que enemigos de la Iglesia han cometido”, exhortó el clero del norte de Nicaragua.

Rito de consagración

Antes de la profanación, la jurisdicción católica de Jinotega había invitado a sus fieles a asistir “a las distintas eucaristías en toda la Diócesis, donde se hará el rito de consagración”.

La de este viernes fue la más reciente profanación en al menos siete templos, sufridas por la Iglesia católica en toda Nicaragua, desde que el Episcopado aceptó la propuesta del Gobierno de actuar como mediador y testigo en un diálogo nacional entre el Gobierno y representantes de diversos sectores nicaragüenses, para poner fin a la crisis. Sin embargo, el Presidente dijo sentirse incómodo con las labores humanitarias del clero durante los sucesos violentos.

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Sobre la descalificación a la labor del clero, el cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua y presidente de la CEN, anunció que los obispos se reunirán este lunes para meditar si continúan o no como mediadores y testigos del diálogo nacional.

El obispo de Jinotega, Carlos Herrera, al concluir la misa vespertina de este sábado, condenó el ataque de profanación e hizo una oración de desagravio al santísimo.

“Oremos para que quienes planificaron este acto contra Jesús Sacramentado, se arrepientan”, pidió el jerarca católico, quien seguidamente exhortó a los fieles a que oren para desterrar del país el odio, la venganza y la violencia.