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La Iglesia católica nicaragüense que siempre ha estado al lado del pueblo en los momentos aciagos de la historia, está nuevamente bajo un despiadado ataque gubernamental, que incluye disparos y profanación de templos.

Esta no es la primera vez que la Iglesia católica sufre ataques gubernamentales. Uno de los ataques ocurrió durante la dinastía somocista derrocada hace 39 años. Después lo  estuvo en la década de los años 80, cuando el presidente Daniel Ortega gobernó con autoritarismo.

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Los ataques del oficialismo contra la Iglesia católica durante los tres meses de crisis que ha vivido Nicaragua se han traducido en agresiones verbales, físicas y campañas de desprestigio contra obispos, sacerdotes y religiosas.

Pero lo más grave ha sido la profanación y actos de vandalismo contra los templos católicos, asegura el padre Julio Arana González, vicario judicial de la Arquidiócesis de Managua.

“El templo es un lugar sagrado y por eso se consagran el altar, se bendicen las paredes y cada uno de sus lugares; porque los templos están consagrados para el culto litúrgico e impartir los sacramentos”, explica el padre Arana.

El religioso señaló que en los actos de vandalismo  contra los templos católicos se han cometido hechos de “odio contra la fe” como son las profanaciones al Santísimo, que es más lo más sagrado para los católicos.

Primeras profanaciones

El padre Julio Arana señala que curiosamente las primeras capillas en ser profanadas en Ciudad Darío, León y Managua están bajo el patronato de los arcángeles San Gabriel y  San Rafael.

En la capilla San Gabriel y San Rafael los profanadores se llevaron la eucaristía, las que después dejaron tirada en caminos, subrayó el vicario judicial de la Arquidiócesis de Managua. Este viernes durante la jornada de ayuno y exorcismo al que llamó la Iglesia católica, se recomendó la oración de San Miguel Arcángel, príncipe de las milicias celestiales.

Una imagen del ataque físico y verbal que sufrieron obispos y sacerdotes en la Basílica menor de San Sebastián, en Diriamba.

La Iglesia católica ha tenido siempre una gran devoción al Arcángel San Miguel, especialmente para pedirle que libre  a la humanidad de los ataques del demonio y de los espíritus infernales.

Monseñor Bosco Vivas, obispo de León, calificó de “algo verdaderamente diabólico” la profanación de la capilla de San Miguel Arcángel la madrugada del 10 de junio del año en curso en esa ciudad.

Madrugada funesta

La madrugada del 10 de junio en curso  también fueron profanadas en Ciudad Darío y Managua  las capillas consagradas a los patronatos de los arcángeles Gabriel y Miguel, señala el padre Julio Arana González.

“A nosotros nos llamó la atención que las capillas profanadas están consagradas a los arcángeles Rafael, Gabriel  y Miguel, pero  sin olvidar que lo  más valioso es lo espiritual,  que es la profanación a la santa eucaristía”, subrayó el religioso.

En las capillas de Ciudad Darío y Managua  monseñor Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa y el cardenal Leopoldo Brenes,  realizaron misas de desagravio para que ambos lugares santos pudieran quedar habilitados nuevamente para el culto litúrgico al Señor, explica el clérigo.

Agresiones y vandalismo

El 9 de julio los ataques contra la Iglesia católica arrecieron cuando turbas a vista y paciencia de las autoridades policiales incurrieron en actos de vandalismo y agresiones físicas contra religiosas, sacerdotes y obispos en Diriamba y Jinotepe.

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Ese día una comitiva encabezada por el cardenal Leopoldo Brenes, el nuncio apostólico  en Nicaragua, monseñor Waldemar Stanisław y el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José  Báez, llegaron a Diriamba para evitar que fuerzas del Gobierno masacraran a jóvenes opositores que se habían refugiado en el templo.

Una mujer ora en la parroquia Divina Misericordia, en Managua. Al fondo se aprecia la pared agujereada por disparos de alto calibre efectuados por fuerzas parapoliciales.

Las turbas ingresaron de manera violenta a la basílica menor de San Sebastián en Diriamba y fueron heridos con arma blanca el obispo auxiliar, Silvio Báez y monseñor Miguel Mántica. Otros, como el padre Edwin Román, recibieron numerosos golpes durante el ataque.

En  la basílica de San Sebastián también fueron destruidas  imágenes  y artículos religiosos, además de que fueron lanzados al suelo ornamentos “en un acto de odio contra la fe”,  explica el vicario judicial de la Arquidiócesis de Managua.

Una situación similar se vivió ese día en la parroquia Santiago, de Jinotepe, donde los sacerdotes fueron agredidos físicamente por turbas sandinistas, quienes profanaron la capilla del Santísimo, destruyeron bancas del templo y saquearon insumos médicos.

La basílica de San Sebastián en Diriamba y la parroquia Santiago en Jinotepe, ambas en el departamento de Carazo, todavía no están habilitadas para el culto religioso, explica el  sacerdote Julio Arana. La Arquidiócesis de Managua que también la conforman los departamentos de Carazo  y  Masaya  también reportaron  la profanación a los templos de Santa Ana, en Nindirí y San Juan Bautista, en Masaya.

La última profanación ocurrió este viernes 20 de julio en la capilla Nuestra Señora del Carmen, la que pertenece a la parroquia Sangre de Cristo, en Jinotega. En este lugar también fue profanado el Santísimo Sacramento del Altar.

El 16 de julio se reportó la quema de las instalaciones de Cáritas de Nicaragua en Sébaco, Matagalpa, un organismo de asistencia social perteneciente a la Iglesia Católica.  Durante la jornada de protestas de abril y mayo, numerosos templos en diferentes departamentos fueron asediados por sujetos armados que amenazaban con incendiarlos.

Ataque armado

Pero lo peor todavía estaba por suceder y eso ocurrió durante la tarde y noche del viernes  13 de julio y amanecer del 14, cuando grupos parapoliciales con el apoyo de la Policía  rafaguearon  durante aproximadamente 18 horas la iglesia Divina Misericordia y su casa cural.

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El ataque contra el templo católico y la casa cural lo ejecutaron porque allí se refugiaron alrededor de 80  estudiantes universitarios que fueron desalojados de la UNAN-Managua con nutrido fuego de armamento pesado.

La imagen de Santiago, en la parroquia de Jinotepe, dañada por las turbas.

“Fue un ataque demoledor, con armas de alto calibre; balas de tipo militar que incluso causaron grandes orificios en las paredes de la casa cural”, relató el religioso párroco, padre Raúl Zamora. El saldo sangriento del ataque armado  fue de dos jóvenes muertos y más de 10 heridos.

Excomulgados 

El vicario judicial de la Arquidiócesis de  Managua, en declaraciones a El Nuevo Diario, dijo que en el caso de los católicos que han participado en las profanaciones de templos, de manera automática quedan excomulgados. “Quien comete una profanación contra la eucaristía cae en excomunión ipso facto”, señala el padre Julio Arana, agregando que quien ha profanado la eucaristía  “ha caído en un grave delito”.

El  profanar un templo, el sagrario donde está la eucaristía es igualmente de grave como cometer un aborto, cometer un crimen, advierte el vicario judicial de la Arquidiócesis de Managua. También han quedado automáticamente excomulgados quienes hirieron con arma blanca al obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez y a monseñor Miguel Mántica.