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El ciudadano Edgardo Antonio Hernández, de 30 años, fue capturado el pasado 17 de julio en Monimbó y días después fue encontrado muerto en la morgue de Medicina Legal.

Sus familiares aseguran que el cuerpo de Edgard presentaba señales de tortura, por lo que culpan a parapoliciales y exigen justicia.

Edgardo Hernández, quien habitaba en el barrio Monimbó, ciudad de Masaya, fue detenido a una cuadra de su casa el 17 de julio por civiles armados encapuchados que operaban con la Policía, y tres días después sus familiares lo encontraron muerto en Managua.

Agustín Hernández, padre de la víctima, recordó que “esos días fueron muy tensos en Monimbó, los antimotines y los paramilitares se andaban llevando a los muchachos; mi hijo estaba a punto de llegar a su casa cuando lo detuvieron, yo mismo miré cómo empezaron a golpearlo sin piedad, lo subieron a la camioneta y después nos supimos más de él”.

La búsqueda

El papá del joven informó que durante tres días fueron a buscar a su hijo a los hospitales, centros de salud, incluso a la ciudad de Diriamba, donde supuestamente lo tenían, pero esta era falsa información.

“A mi hijo no lo encontrábamos por ningún lado, nosotros agotamos nuestras esperanza, porque tampoco estaba en la delegación policial. Viajamos a Managua, buscándolo en El Chipote, pero ahí tampoco estaba, hasta que por último fuimos a Medicina Legal y ahí estaba el cuerpo de mi hijo muerto”, relató el papá llorando.

Familiares de Edgard Hernández piden a las instituciones y organismos internacionales investiguen el asesinato del joven, a quien describen como una persona honesta y trabajadora, quien no merecía morir de esa manera tan cruel.

Edgardo Hernández dejó en la orfandad a una niña de año y medio.