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El recinto Rubén Darío de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) sigue tomado por los mismos grupos parapoliciales que desalojaron a balazos el pasado viernes 13 de julio a los estudiantes allí atrincherados en forma de protesta. En cada una de las entradas, estos hombres visiblemente armados vigilan los portones para impedir el paso a la universidad. 

El secretario general de la universidad, Luis Alfredo Lobato, anunció a través de un comunicado que todos los recintos “permanecerán cerrados” hasta nuevo aviso, pero no hizo referencia a los parapoliciales que custodian las instalaciones académicas y que tienen incluso banderas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). 

El comunicado de Lobato fue publicado el pasado 15 de julio, tan solo un día después de que los estudiantes fueran evacuados de la iglesia Jesús de la Divina Misericordia, en donde se refugiaron de los ataques. En el texto se establece que las actividades laborales, docentes y administrativas de los distintos recintos de la UNAN-Managua, tanto en la capital como en los departamentos, se reiniciarán “cuando oportunamente se dé a conocer”. 

Aunque todavía no se ha establecido una fecha para el retorno de clases, los estudiantes de diversas facultades de esta alma mater y de otras universidades públicas y privadas se han declarado en “desobediencia académica”, por lo que no se integrarán a las clases cuando estas sean convocadas.

UNI y UPOLI sin actividad

Tampoco la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), la Universidad Nacional Agraria (UNA) ni la Universidad Politécnica (Upoli) han retornado a sus labores académicas. 

En el caso de la UNI, su secretario general, Diego Muñoz, informó en un comunicado publicado a finales de junio que las clases de forma presencial quedaban canceladas “hasta que las condiciones sociopolíticas del país permitan que los estudiantes puedan asistir a la universidad, siempre y cuando haya seguridad y normalidad en el desarrollo del sistema educativo del país”.  

Las autoridades de la Upoli aseguraron que su recinto se encontraba en “una etapa de sanitización”, luego de que esta permaneciera tomada por dos meses por estudiantes. “Se requerirá de muchos recursos financieros y de tiempo para restablecer, aunque sea de manera elemental, el funcionamiento operativo”, explica una comunicación del 29 de junio, en la que se aclara que la posibilidad de reanudar las clases en un futuro “inmediato o cercano” es improbable.