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Los programas de conser-vación de fauna y flora podrían estar en riesgo debido a la crisis que vive el país. Hasta la fecha ninguno ha cerrado, pero el futuro es incierto, principalmente para los proyectos que dependen de la cooperación extranjera, afirman fuentes de ese campo.

El experto en medioambiente del Centro Humboltd, Alejandro Alemán, aseguró que los programas de conservación tienen una alta dependencia de la cooperación internacional y que la crisis puede impactarlos de manera directa.

Alemán precisó que además del recurso económico, también está en riesgo la coo-peración técnica. “El elemento seguridad es necesaria para realizar acciones de conservación. Nadie querrá venir a apoyar con la inseguridad que se vive”.

El especialista dijo que la presencia de personal calificado de agencias internacionales posiblemente se reduzca y con ello se vería afectado el fortalecimiento de capacidades en el país.

“Los organismo interna-cionales de cooperación de los cuales nosotros recibimos apoyo, están más preocupados en este momento por la crisis humanitaria. Nuestra interpretación a partir de los intercambios recientes con estas agencias es que a ellos le preocupa el sufrimiento humano”, declaró.  

La falta de turística también afectará los programas de conservación, ya que muchos sitios como reservas naturales privadas dependen de la visitas, en su mayoría de extranjeros. “El escenario que vemos es que el problema no se va a resolver a corto plazo y el ingreso de dinero por esta actividad no es alentador”, afirmó el experto.

Lucha por mantenerse

Salvadora Morales, científica directora de Quetzalli Nicaragua, organización que se dedica a la conservación de las aves, afirmó que ya ha sufrido las consecuencias de esta crisis. Recientemente no pudo realizar los Censos Centroamericanos de Aves Acuáticas, programados para los primeros días de julio.

Además reveló que dos de sus investigadores abandonaron el país debido a la crisis. Su organización trabaja con instituciones de conservación de Estados Unidos, pero tiene incertidumbre en que continúen apoyándola. “Realmente el futuro se ve complicado. Lo increíble es que estamos encontrando resultados cada vez más interesantes en las investigaciones que estamos desarrollando, que hacen que nos posicionemos como país y región en Centroamérica aportando al conocimiento de las aves playeras en el país”.

Morales lleva cinco años con el proyecto de Quetzalli y considera que este ha sido su mejor año en investigación. “Hemos logrado posicionar el Golfo de Fonseca en el mapa mundial de las aves playeras. La información que se ha generado ha despertado un gran interés en el área”, afirmó.

Dijo que tanto ella como los cooperadores internacionales tienen la esperanza de continuar trabajando en la conservación e investigación.