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Decenas de personas, convocadas por el partido Movimiento Socialista de los Trabajadores argentino (MST), se manifestaron este miércoles a las puertas de la embajada de Nicaragua en Buenos Aires para repudiar la represión del Gobierno de Daniel Ortega en el país centroamericano.

El dirigente del MST Alejandro Bodart criticó en declaraciones Efe que Ortega "se ha convertido él mismo en un dictador" como el que un día derrocó, por lo que ante un grupo de cerca de 50 personas, entre las que se encontraban algunas nicaragüenses, pidió que el "personaje" Ortega salga de la presidencia.

Con 295 muertos, miles de heridos y más de un millar de secuestrados o desaparecidos, Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de los años de 1980, también con Ortega siendo presidente.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, se iniciaron el 18 de abril, por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.

Desde Buenos Aires, Bodart recalcó que Ortega "supuestamente se dice progresista y de izquierda y no tiene nada que ver con eso", y que en la actualidad es cercano los "empresarios" y el "poder".

"No tiene nada que ver este Ortega con el Ortega que en su momento encabezó la revolución sandinista para sacarse de encima a un dictador", aseguró el dirigente obrero argentino, en referencia al proceso izquierdista encabezado por Ortega, que tuvo lugar entre 1979 y 1990.

Frente a la embajada de ese país en Argentina, se vieron pancartas que pedían "solidaridad con el pueblo nica" y "Ortega: Basta de represión y Fondo Monetario Internacional" (FMI).

Bodart insistió en que la crisis nicaragüense comenzó "por un ajuste programado por el FMI", con un fuerte recorte en materia de jubilaciones, y señaló la responsabilidad de dicha entidad sobre la situación que se vive en Nicaragua.

El responsable del MST recordó que el Gobierno argentino, presidido por Mauricio Macri, acudió en mayo al FMI para la concesión de un crédito de 50.000 millones de dólares al país austral.

Por ello, Bodart afirmó que Argentina "puede terminar similar" a Nicaragua, aunque consideró que la "experiencia" del pueblo argentino va a "impedir" que haya un Gobierno que produzca los "desastres que está haciendo Ortega".

Entre una fuerte lluvia en Buenos Aires, los manifestantes permanecieron durante media hora las puertas del edificio en el que se encuentra la oficina nicaragüense, encabezada en la actualidad por José Luis Villavicencio.

Hace una semana, diputados oficialistas argentinos pertenecientes al frente oficialista Cambiemos, dirigido por Macri, le pidieron a Villavicencio en una carta el fin de la violencia en Nicaragua.