Luis Alemán
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Luis Campillo, representante en Nicaragua de Infancia sin Fronteras, confirmó que el vicepresidente de ese organismo, Miguel Ángel Gisbert Torres, detenido por la Policía española acusado por graves delitos, tenía negocios en Nicaragua, pero aclaró que el organismo estuvo siempre al margen de los mismos.

“Tenía sus negocios aparte, nada que ver con nosotros”, afirmó Campillo, consultado por EL NUEVO DIARIO sobre la detención de Gisbert Torres, casado con una ciudadana nicaragüense, y con quien utilizó, según las investigaciones policiales, empresas “fantasmas” financiadas con el blanqueo de capitales.

Las investigaciones policiales vinculan a Gisbert con la inmigración ilegal a través de una compleja ruta que pasaba por Nicaragua, España y México. Pero también se le vincula con la falsificación de tarjetas de crédito y lavado de dinero.

Junto a Gisbert fueron detenidas 29 personas en Madrid y Barcelona, quienes integraban la organización delictiva que contaba con el apoyo del vicepresidente de Infancia sin Fronteras, para lograr que ciudadanos cubanos entraran de forma ilegal en Estados Unidos.

Policía aquí no ha sido informada

Mientras tanto, extraoficialmente se conoció que la Policía de Nicaragua no ha recibido de su homóloga española ningún requerimiento de información sobre el caso de Gisbert y sus actividades en el país. Se conoció que el ex vicepresidente de Infancia sin Fronteras, junto a su esposa nicaragüense, tenían una empresa al parecer de fibra óptica en el país, la que tiene cerca de dos años de estar operando.

Una fuente policial confirmó que hasta ahora, Interpol Nicaragua no tenía requerimiento de información sobre el caso. La misma fuente no pudo confirmar si la Policía investiga casos de lavado de dinero en el que participen ciudadanos de origen español.

Ninguna conexión, afirman

“No tenemos nada que ver con ello”, se apresuró a aclarar Campillo, remitiéndose a una comunicación oficial del organismo en España, y que fue hecha pública en su página web, en la que Infancia sin Fronteras se desvincula de las actividades que Gisbert realizaba.

“Hay un comunicado que nos libra de todo vínculo con ese señor”, aseguró Campillo, quien aclaró que ese escándalo no significa que los proyectos de Infancia sin Fronteras dejen de funcionar en el país.

Infancia sin Fronteras tiene programas alimenticios y educativos en el barrio Waspam y Naciones Unidas, y un próximo proyecto en Masachapa, donde abrirán una escuela para arte culinario. En Matagalpa operan 22 planes financiados por Infancia sin Fronteras, detalló.

Cesan a vicepresidente

La Asamblea Extraordinaria del organismo Infancia sin Fronteras, en España, dispuso cesar en sus funciones al señor Miguel Ángel Gisbert Torres, y sus miembros dijeron que ese organismo desconocía las actividades delictivas que a título privado realizaba Gisbert. Sin embargo, reconocen que conocieron la puesta en marcha de negocios empresariales que Gisbert Torres tenía con su esposa, y que le habían pedido no utilizara ninguno de los recursos de la organización.

Infancia sin Fronteras informó que ha iniciado una investigación y seguimiento a través de sus servicios jurídicos, para ver “si procediese iniciar cualquier acción legal contra Miguel Ángel Gisbert Torres”.

Según la Policía española, aunque la ONG no se benefició con las actividades delictivas de Gisbert Torres, era utilizada como “tapadera” para sus negocios personales

Cómo operaban
La red, encabezada por Gisbert Torres utilizaba a Nicaragua, donde tenía empresas “fantasmas” como en España y México, para lograr que ciudadanos cubanos entraran de forma ilegal en Estados Unidos. Éstas se mantenían con dinero procedente del “blanqueo” de capitales, a través de estas empresas y a cambio de sumas de dinero que iban desde los 7 mil euros, ofrecían contratos de trabajo.

Los cubanos viajaban a Nicaragua para supuestamente trabajar; tras esperar un tiempo prudencial, se remitía desde España una carta de invitación y un contrato de trabajo de una empresa ficticia, y los cubanos se desplazaban hasta ese país entrando con apariencia de legalidad. Luego eran enviados a las fronteras de México con EU.

También falsificaban tarjetas de crédito

La falsificación de tarjetas de crédito fue el delito que permitió la desarticulación de la agrupación que encabezaba Gisbert Torres. El grupo obtenía información de las bandas magnéticas de las tarjetas originales, mediante el uso de lectores-grabadores de pequeñas dimensiones.

Las tarjetas eran distribuidas a otros miembros del grupo encargados de comprar equipos tecnológicos y joyas en establecimientos comerciales. Aprovechaban los viajes que los dueños de las tarjetas hacían al extranjero, mientras el líder de la organización utilizaba las tarjetas de las supuestas víctimas, luego denunciaban los importes supuestamente fraudulentos y recuperaban el dinero.

Las tarjetas también las usaban para realizar operaciones fraudulentas en los viajes. Los productos que adquirían los vendían en el mercado ilícito, y finalmente para “blanquear” el dinero obtenido, compraban oro o creaban empresas “fantasmas” a las que inyectaban dicho capital.