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Poner fin a la represión y respetar la libertad de reunión y opinión, son las solicitudes que la Conferencia Episcopal de Alemania le hizo al presidente Daniel Ortega a través de una carta enviada al Ejecutivo este jueves 26 de julio.

“Los obispos alemanes le pedimos a usted que ponga fin a la violencia represiva y que respete la libertad de reunión y opinión”, se lee en la misiva que firmó el Cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, quien afirma que casi todos los días recibe noticias sobre “la creciente violencia en Nicaragua” que viola “principios democráticos básicos y derechos humanos fundamentales”.

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“Le instamos a que haga todo lo posible por detener la violencia con tantos muertos en las calles, y a que se liberen a los presos políticos injustamente detenidos”, señala Marx, quien también advirtió que en Nicaragua el “abuso del poder estatal y paraestatal” se justifica como medida para luchar contra el “terrorismo”.

La carta le recuerda al presidente Ortega que hace 39 años este participó de la revolución contra el régimen de Anastasio Somoza, para poner fin a la opresión del pueblo nicaragüense.

Bajo esa apelación, Marx sostiene que el pueblo “quiere seguir viviendo en paz y libertad acompañado por la Iglesia católica de Nicaragua que está a su lado”.

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Esta semana, los obispos nicaragüenses acordaron pedirle por escrito a Ortega que les aclare si los quiere conservar como mediadores y testigos del diálogo nacional, luego de que el presidente les llamara “golpistas” por haber presentado la propuesta de la Alianza Cívica, de adelantar a 2019 las elecciones fijadas para 2021, como una forma de salir de la actual crisis sociopolítica. 

El cardenal alemán, también arzobispo de Munich y Freising, le “ruega” a Ortega que “dé una señal de paz y vuelva al camino del diálogo nacional”.

“El mundo entero está mirando a Nicaragua. ¡Por favor, demuéstrele al mundo que usted sirve a su pueblo y que respeta su libertad!”, subraya Marx.

Durante los últimos tres meses, las turbas afines al Gobierno también han agredido verbal y físicamente a obispos, sacerdotes y religiosas, y han incluso disparado a templos católicos.