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  • EFE

El cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes tildó hoy de triste el despido de decenas de médicos y enfermeros de hospitales públicos por haber atendidos a los heridos en ataques armados en el marco de las protestas contra el Gobierno del presidente Daniel Ortega.

"Es triste porque los enfermos necesitan" atención médica, dijo Brenes, también arzobispo de la diócesis de Managua, tras oficiar una misa en la Catedral Metropolitana.

El líder religioso reprochó que se despida a personal de salud por brindar un servicio humanitario con base en el juramento hipocrático que hacen cuando se gradúan de medicina.

"Ellos tienen un juramento de asistir a todos y sé que muchos lo hicieron", remarcó.

Brenes recordó que los médicos fueron igual de solidarios con los guerrilleros sandinistas durante la insurrección que derrocó con las fuerzas de las armas a la dictadura de los Somoza el 19 de julio de 1979.

También durante la década de 1980 -gobernada por los sandinistas- cuando en Nicaragua se libraba una guerra civil que dejó miles de muertos.

"Hoy sigue la historia" de médicos y enfermeros, destacó Brenes, quien comparó el trabajo del personal de salud con el que realiza la Iglesia Católica de abrir sus templos a los necesitados.

El cardenal de Nicaragua, Leopoldo Brenes. Archivo/END

Al menos 13 médicos del Hospital Escuela Óscar Danilo Rosales Argüello fueron despedidos en Nicaragua "por haber atendido a los heridos en ataques armados del Gobierno" sobre manifestantes en contra del presidente Ortega, denunció el movimiento cívico Articulación Leonesa.

Entre los despedidos hay pediatras, cirujanos y especialistas en ortopedia, anestesiología y oncología del principal hospital del departamento (provincia) de León, 97 kilómetros al noroeste de Managua, según los denunciantes.

La Articulación Leonesa vinculó los despidos con la directora del nosocomio, Lejarza Vargas, por "ordenar al personal médico del hospital que no atendiera a los protestantes heridos".

Otros 40 trabajadores del Hospital Regional Santiago, municipio de Jinotepe (suroeste) también fueron despedidos sin justificación.

Acciones como estas han sido reflejadas en un informe oficial por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Los despidos se dan en medio de una crisis que ha dejado entre 295 y 448 muertos en manifestaciones contra Ortega desde el 18 de abril pasado.

Tanto la CIDH, como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), han responsabilizado al Gobierno de Nicaragua por "asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país", pero Ortega lo niega.

Nicaragua está sumergida en la crisis más sangrienta desde la década de los años de 1980, también bajo la Presidencia de Ortega.