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Aquí no hay un muro sagrado, solo un portón de malla resguardado por un cordón policial, donde se escuchan lamentos de dolor y rabia. Las lágrimas brotan del corazón de madres, esposas, hermanas, hijas y familiares de los presos políticos.

El llanto se mezcla con oraciones. Algunas mujeres también se han desmayado.   

Es la entrada a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), en los últimos tres meses se ha visto pasar gente de diversos rincones del país, los policías traen a los opositores capturados de las operaciones de limpieza de tranques y cacerías, la mayoría llegan  golpeados. 

Desde que iniciaron las protestas antigubernamentales por una reforma a la seguridad social lideradas por los estudiantes el 18 de abril, el portón de la cárcel de El Chipote es escenario de una dolorosa romería.

En ese sitio se ha visto llorar desde una niña de 10 años rogando por la libertad de su hermano hasta una anciana de 96 que desafió la inclemencia del sol y las enfermedades propias de su edad para para exigir la libertad de su nieto.

Pero también hubo mujeres que se encadenaron al portón de la DAJ para exigir la libertad de sus hijos, hubo embarazadas que pasaron días y noches suplicando por un familiar.

A los largo de tres meses madres, esposas, hijas y otros familiares de los presos políticos ponían en el muro y el enmallado próximos a la entrada de la DAJ las fotografías de sus parientes. Las  fotos iban acompañadas con leyendas como “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, “Son estudiantes, no son delincuentes”; estas fotografías en mano de los parientes de los encarcelados por ejercer su derechos a la protesta ocuparon por varias semanas los espacios noticioso de periódicos, noticieros de televisión y portales de noticias electrónicas.

El último grupo que salió de la DAJ a juicio o la cárcel La Modelo fue el conformado por más de 90 ciudadanos de Diriamba y Jinotepe, capturados el 8 de julio, día de la masacre en Carazo, departamento que junto a Masaya  resistido la represión parapolicial y policial.

familiares de detenidos llevan alimentos a el chipote en medio de simpatizantes del gobierno quienes las desplazaron la semana pasada. Oscar Sánchez\END

Turbas 

El Gobierno recurrió al método de la intimidación llevando a ese sitio a sus partidarios obligando a las familias de los detenidos a autoevacurarse.

Desde el sábado 21 de julio, quienes permanecen en el portón son seguidores del partido gobernante, estos no dejan que nadie se acerque al lugar.

Desde ese día las madres con reos en la DAJ solo llegan a pasar los alimentos para sus hijos y luego se retiran a los predios de la Catedral de Managua, en donde se resguardan desde el pasado sábado.

Dolorosa Romería

Desde el 19 de abril cuando comenzaron a llegar los primeros estudiantes universitarios presos hasta la mañana del sábado 21 de  julio, la solidaridad de los nicaragüenses con los presos y sus familiares  está todos los días.

Cada  mañana hubo quienes llevaban el desayuno para los presos y sus familiares. Esta escena de solidaridad con los más necesitados se repetía al mediodía y por las tardes.

También hubo quienes llevaron aguas, jugos galletas y hasta música como lo hizo el cantautor nicaragüense, Carlos Mejía Godoy.

Pero los familiares de los presos, en su mayoría mujeres, durante su dolorosa estadía en la entrada a la DAJ  también recibieron el pan espiritual;  pues el obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez ofició una misa en ese sitio de tormento y lamentos.

Momentos de esperanza

El 29 de mayo del 2018 por mediación de la Iglesia Católica  un grupo de 22 jóvenes autoconvocados que tenía 10 y hasta 12 días de estar presos  fueron excarcelados y entregados a sus familias en la Catedral de Managua.  

En medio de las largas y  dolorosas jornadas vividas por quienes tienen o tuvieron a sus seres queridos encerrados en la DAJ, hubo día de alegría como la mañana del  13 de junio del 2018  cuando la Iglesia Católica y la Asociación Nicaragüenses Pro- Derechos Humanos (ANPDH) gestionaron la liberación de 54 detenidos.  

Nueve días después (22 de junio) monseñor Miguel Mántica, vicario de la Arquidiócesis de Managua logró la excarcelación de 15 jóvenes que estuvieron presos por haber participado en las protestas antigubernamentales.

La mañana del 30 de junio, una misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ingresó a El Chipote y logró que fueran puestos en libertad 10 reos originarios de Nagarote, municipio de León.

El último grupo en ser puesto en libertad el 1 de julio fueron 10 jóvenes de los barrios  orientales de Managua, estos fueron excarcelados por gestiones de la Comisión Permanente de Derechos (CPDH).