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Alfredo Gutiérrez, concejal propietario de la Alcaldía de Managua por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), presentó su renuncia “irrevocable y definitiva” al cargo ante el Consejo Supremo Electoral y la edil capitalina Reyna Rueda.

El concejal opositor renunció este lunes en protesta contra el Gobierno de del presidente Daniel Ortega, debido a la crisis sociopolítica que atraviesa Nicaragua y que ha dejado entre 295 a 448 muertos desde abril el 19 de abril, según organismos de derechos humanos. 

“Hoy presento mi renuncia irrevocable y definitiva, tiene que ver con la coyuntura del país, el desprecio que el Gobierno de Daniel Ortega ha adoptado en Nicaragua”, dijo Gutiérrez, a periodistas.        

Gutiérrez ocupaba el cargo de concejal por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) tras haber perdido las elecciones municipales del 5 de noviembre pasado ante la candidata del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Reyna Rueda, actual alcaldesa.

Rechaza genocidio

“No puedo sentarme en el Concejo Municipal al lado de personas que defienden el genocidio, no quiero seguir ese circo político, donde no se atiende ninguna petición de la oposición”, sostuvo Gutiérrez.

El exconcejal afirmó que su decisión fue personal y no en nombre del PLC, porque no pertenece a dicho partido político, ya que su candidatura formó parte de una alianza, pero su cargo le fue otorgado por haber quedado en segundo lugar durante la contienda electoral donde fue candidato del PLC. 

Gutiérrez ya había sido concejal en el Gobierno municipal de Managua en el periodo de 2013 a inicios de 2017 por el Partido Liberal Independiente (PLI), también opositor.

Nicaragua atraviesa la crisis más sangrienta desde la década de los años 1980, también con Ortega como presidente. 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han responsabilizado al Gobierno de Nicaragua por “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias”, lo que Ortega ha negado.

Las protestas contra Ortega y su esposa, Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado, por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario.