•  |
  •  |
  • END

Miguel Ángel Gisbert, acusado en España de pertenecer a una agrupación que traficaba con inmigrantes cubanos, que clonaba tarjetas de crédito y que lavaba capitales, tenía vínculos comerciales y familiares con un conocido personero del gobierno de Daniel Ortega.

Una fuente confirmó que se trata de Vicente Chávez, contralor suplente y operador político de la Secretaria del FSLN. Con una prima de Chávez, Isabel Chávez, originaria de Chinandega, el español Gisbert Torres contrajo matrimonio, y gracias a esos contactos, supuestamente, la ubicó en un importante cargo diplomático en España, representando a Nicaragua en temas culturales.

Varias fuentes confirmaron a EL NUEVO DIARIO que Chávez, quien es dueño del restaurante La Curva, ubicado en el costado sur del Crowne Plaza, habría facilitado a Gisbert Torres los contactos para constituir una empresa dedicada a las telecomunicaciones. La Policía de España asegura que el ex vicepresidente de Infancia Sin Fronteras había constituido empresas “fantasmas” en Nicaragua para facilitar el tráfico de inmigrantes cubanos.

Libres con fianza

Gisbert Torres y su esposa, Isabel Chávez, fueron detenidos en Madrid por la Policía de España, pero ambos lograron recobrar su libertad luego de pagar una fianza por 12 mil euros. Gisbert siguen encausado por el tráfico de inmigrantes cubanos, por la clonación de tarjetas de crédito y por el lavado de capitales.

El mismo Gisbert Torres reconoce, en un comunicado hecho público a través de la página web de Infancia Sin Fronteras en España, que la única empresa privada que tiene en Nicaragua está relacionada con el sector de las telecomunicaciones.

Miguel Ángel Gisbert, ex Vicepresidente de Infancia Sin Fronteras, negó todo vínculo con un núcleo de delincuentes dedicados al tráfico de inmigrantes cubanos. En un comunicado que publicó la página web del organismo español, Gisbert asegura “que se me ha visto vinculado injustamente a un núcleo de supuestos delincuentes a quienes no conozco ni he visto nunca antes”.

En su comunicación trata de aclarar las acusaciones de la Policía española. “Son absolutamente infundadas, dice, y asegura que sin haber realizado una investigación a conciencia, “me han perjudicado en mi vida laboral, familiar y social, “seguramente por tantos años, que me cueste mucho recuperarme de tales infundios”.

En la comunicación, Gisbert Torres, además de asegurar que sólo tiene una empresa privada relacionada con el sector de las telecomunicaciones, aclara que nunca ha tenido ningún empleado ni nicaragüense ni cubano, ni de ninguna otra nacionalidad.

Explica que la empresa privada no interfirió ni perjudicó su labor en Infancia Sin Fronteras, y asegura que todos los viajes que realizó a Nicaragua en función de su empresa privada, “fueron costeados por mí íntegramente”.

Espera solicitud

La comisionada mayor Vilma Reyes, jefa de la División de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, confirmó que esa institución no ha realizado ninguna investigación sobre el caso del ex vicepresidente de Infancia Sin Fronteras.

Explicó que a la fecha no han recibido ningún requerimiento de la Policía española sobre las actividades de Gisbert en Nicaragua. “Esperamos que hagan sus requerimientos”, dijo Reyes, quien aseguró que por ahora no se investiga ninguna de las supuestas empresas fantasmas que tenía el español en Managua.

Investigado

Gisbert Torres está siendo investigado por presunto lavado de dinero, trata de personas y clonación de tarjetas de crédito. Según las informaciones policiales, el imputado utilizaba empresas comerciales fantasmas en Nicaragua para simular empleos para cubanos que pagaban hasta 7 mil euros.

El imputado emitía invitaciones laborales a los cubanos cuando éstos estaban en Nicaragua, y eran trasladados hasta España, con supuestos contratos laborales de la empresa inexistente.

En el caso de las tarjetas de crédito, manipulaba la información que tenían en la banda magnética y luego las clonaban. Las tarjetas luego eran distribuidas a miembros de la organización, quienes adquirían en establecimientos comerciales, principalmente ordenadores portátiles, consolas, cámaras de vídeo y fotos, pero también relojes y joyas.

Los productos que adquirían eran siempre de gran calidad y los vendían después en el mercado ilícito a precios muy inferiores a los de mercado. El dinero en efectivo obtenido se invertía en la compra de oro.