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La cultura, sin duda, es un agente dinamizador de la sociedad. Los libros, la pintura, la música y cualquier otra manifestación artística, contribuye a crear la identidad de una nación.

Managua, hasta antes del 18 de abril, contaba con una actividad cultural amplia. Las mecas de la literatura y las artes plásticas la encontrábamos en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH), y en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra.

El Teatro Nacional Rubén Darío albergaba conciertos de distintos géneros, obras de teatro, musicales y presentaciones de artistas nacionales, sin olvidar que fungía como centro de  graduaciones de diversos colegios y universidades.

El Centro Cultural de España en Nicaragua ha enfrentado la crisis recurriendo a las plataformas digitales.

También entran a la cuenta los conciertos que se realizaban en estadios y otros espacios abiertos por productoras como Blü y Premier. 

Después de tres meses cabe preguntarnos qué ha pasado con este mundo de letras, colores y signos musicales. Para responder a esta inquietud conversamos con algunos directores y responsables de centros culturales.

En primer lugar, René González, presidente del INCH, señaló que suspendieron las actividades que  realizaban, porque eran en horario vespertino y explicó que como se guían por las recomendaciones de la Embajada de España, por tener sede compartida con el  Centro Cultural de España en  Nicaragua. 

“En ese sentido, la embajada ha publicado diferentes avisos en los que recomiendan extremar precauciones y evitar desplazamientos no necesarios, sobre todo por la noche, por ello suspendimos las actividades que habitualmente realizábamos después de las 6 de la tarde, para no exponer a ciudadanos nicaragüenses ni españoles”, manifestó.

Padre e hijo disfrutando exposición fotográfica.

Asimismo, al consultarle sobre si ha habido demanda del local por parte de artistas y escritores, dijo que no han tenido solicitudes para desarrollar actividades culturales.

Sin embargo, adelantó que “la próxima semana vamos a valorar las nuevas realidades para empezar a realizar actividades, ya que todas nuestras filiales de Chinandega, León, Masaya, Granada, Carazo, Jinotega y Matagalpa también han suspendido sus programaciones”.

En cuanto a si han sufrido o no afectaciones presupuestarias, especificó que son una institución subvencionada por el presupuesto de España y por  el Presupuesto General de la República de Nicaragua  y que el dinero que reciben para el funcionamiento de la sede por parte de España no ha sufrido modificación, no obstante, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público nacional les comunicó que las transferencias están suspendidas y sujetas a las recaudaciones. 

“Nosotros no hemos despedido personal, hemos reducido el número de horas laborales para proteger a los colaboradores. Además adelanto que el 8 de agosto, a las 10 de la mañana tendremos el acto de incorporación de Eddy Kühl a la Academia Nicaragüense de la Lengua, manifestó. 

CCEN apuesta por lo digital

El Centro Cultural de España en Nicaragua, pese a la crisis, se ha mantenido activo.

Efectivamente no ha cerrado, excepto algunos días cuando hubo mucha inseguridad, lo trascendente es que se han  adaptado a la situación y están desarrollando la mayoría de sus actividades en línea.

Llama poderosamente la atención la nutrida oferta de talleres de formación que están ofreciendo, entre ellos de alfabetización mediática para emprendedores, así como el dirigido a jóvenes periodistas culturales. Sin olvidar dos convocatorias para proyectos de formación on line.

Cabe recalcar que como son una extensión de la Embajada de España, se rigen por las recomendaciones de que  los ciudadanos españoles limiten sus traslados y obviamente las disposiciones sin  iguales para todos los ciudadanos. 

Por otro lado, conocimos que el CCEN en esa fase de ajuste a la realidad coyuntural ha optado por promover a artistas nicas  fuera del país. En esa tarea  varias obras de bocas llegaron al museo nacional de Bolivia y también a la sede del Centro Cultural de España en Tegucigalpa. 

Asimismo, han dado continuidad a los proyectos para niños, jóvenes y adultos mayores, como la ruta del cuento, la proyección de películas en espacios alternativo y Contentarte, un proyecto de inclusión dirigido a niños y jóvenes con discapacidad física e intelectual, el cual se realiza dos veces a la semana e incluye clases de pintura, música, danza y teatro. 

El PAC

Para sorpresa de muchos, el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra fue cerrado de manera indefinida. No podemos perder de vista que también realizaba la mayoría de actividades en horario nocturno, aunque las actividades infantiles como cuentacuentos y jornadas de manualidades matutinas las conservaron.

Sin embargo, nos encontramos la grata sorpresa de que hay actividades en agenda para los próximos días.

¿Y los libros?

Nicaragua no ha escapado de la guerra entre el libro de papel y el digital, que se traduce en poco trabajo para las imprentas, sin embargo, a raíz de la crisis sociopolítica que enfrenta el país la afectación es mucho mayor.

“Si el sistema editorial estaba deprimido en algún momento ahora está mucho más, había algunos contratos pendientes y varios proyectos están detenidos, los que ya estaban en proceso de producción se han venido sacando pero no se han presentado, porque la vida cultural prácticamente se acabó en Managua”, señala Marta Leonor González, de editorial 400 elefantes.

Asimismo, González  indicó que no se está vendiendo, por ello recomienda que hay que hacer estrategias para que la parte editorial pueda salir adelante, “pero mientras no se pueda caminar con seguridad ni salir de noche seguiremos estancados”.

Presentación del libro del expresidente Enrique Bolaños en el Centro PAC.

“Algo lamentable es el cierre de la librería literato de Los Robles un síntoma lamentable para la ediotrial, se cierra el conocimiento, se sepulta la creación de los autores, sin embargo, nos auxiliamos de los recursos digitales para promover y buscar venta, también los colegios y las universidades han cerrado, y ellos son compradores”; argumenta.

Además, afirma que “por un momento estamos como en un receso, la vida ya no es igual a la de hace tres meses atrás. Teníamos muchas presentaciones planificadas, pero las hemos pospuesto, no podemos arriesgar a andar de noche”.

“Yo quiero hacer énfasis en que se sepulta de alguna manera el avance hacia el conocimiento, quienes sufren son los autores, pues muchos viven de la venta de libros y han apostado toda su vida a la creación. Los editores también se encuentran en una situación difícil, el libro está sin moverse, no importa que sean grandes obras pero no se mueven, sobre todo por el cierre de librerías. Se  limita a las nuevas generaciones, es frustrante y delicado, es lamentable hacer el esfuerzo de preparar libros por meses y que no se puedan promover, los libros son el campo donde el escritor tiene mayor libertad, pero los libros están presos, no pueden salir a las calles, los autores tienen que cuidarse para no ser víctimas de la violencia”; concluyó González.