•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • EFE

La iglesia Católica de Nicaragua celebró hoy el alto contenido religioso en las fiestas más grandes del país, en honor a Santo Domingo de Guzmán, y que suelen destacar más por la alegría y el consumo de alcohol.

El cardenal Leopoldo Brenes elogió el fervor religioso de los nicaragüenses durante las romerías, en medio de una crisis sociopolítica que ha dejado entre 317 y 448 muertos desde abril pasado, en protestas contra el presidente Daniel Ortega.

"Ha sido excelente, me llamó la atención que, junto al sentimiento de las promesas que (los asistentes) iban cumpliendo, decían ellos: vengo también a orar por la paz en Nicaragua", dijo Brenes, a periodistas.

Antes del inicio de las fiestas, que tienen lugar en Managua del 1 al 10 de agosto, el clero nicaragüense pidió a sus fieles celebrar en austeridad y sobriedad, dada la situación que atraviesa el país.

A juzgar por las palabras del cardenal, se trata de la primera vez, en décadas, que lo religioso supera a lo pagano en las fiestas en honor de Santo Domingo de Guzmán.

"Hasta cierto punto logramos la intención, la actividad popular es una fortaleza que tenemos en la iglesia, la gente iba orando, me siento satisfecho porque ha habido un buen comportamiento", sostuvo Brenes.

La organización de las fiestas fueron particulares en esta ocasión, ya que por primera vez en 15 años el clero no otorgó la mayordomía de las celebraciones a las autoridades municipales, que son las encargadas de garantizar el ambiente festivo, a la vez que los sacerdotes se ocupan de lo religioso.

Dichas fiestas, que normalmente atraen a medio millón de personas, este año se observan mermadas.

Las celebraciones por Santo Domingo de Guzmán son populares, pero no patronales, ya que el patrono de Managua es Santiago, que inspira pocas reverencias en la capital nicaragüense.

Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, también con Daniel Ortega siendo presidente.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) han responsabilizado al Gobierno de Nicaragua por "asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias", lo que Ortega ha negado.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, iniciaron el 18 de abril pasado, por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra