•   Rivas, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Web

La falta de vigilancia en el refugio de vida silvestre la Flor, en el departamento de Rivas, a unos 160 kilómetros al sur de Managua, ha provocado que grupos de saqueadores roben los huevos de paslama y sacrifiquen a decenas de tortugas que han empezado a hacer sus arribadas a estas costas para hacer el milenario ritual del desove, lo cual se supone garantizará la reproducción de esta especie de animales en peligro de extinción.

Lo anterior fue denunciado por personas que habitan cerca de este santuario de vida silvestre, quienes aseguran que el refugio permanece sin vigilancia desde hace más de dos meses.

El delito ambiental quedó al descubierto este fin de semana cuando varios videos fueron divulgados a través de las redes sociales, donde aparecen grupos de hombres cargando en hombros a tortugas que llegaban a desovar a La Flor, a las que luego sacrificaron y les extrajeron sus huevos.

Sobre estas denuncias, la jefatura del Cuarto Comando Militar del Ejército, encargada de resguardar el refugio La Flor, aun no se pronuncia y tras ser consultados respondieron que el caso le corresponde a la Policía de Rivas y únicamente revelaron que en las costas se habían establecido cerca de mil personas.

El Nuevo Diario también trató de conocer la versión oficial de la Policía Nacional de Rivas, pero en esta institución se nos informó que darían una nota de prensa, la cual aún no divulgaban al momento de la publicación de esta nota.

“Acá los pobladores ingresan desde hace más de dos meses sin restricciones a recolectar huevos de tortuga y la gente del Ministerio de Ambiente y Los Recursos Naturales (Marena) permanecía en la casa hacienda junto a oficiales del Ejército y nadie decía nada”, explicó una habitante del Ostional que por temor a represalias prefirió el anonimato.

Agregó que las costas han estado sin vigilancia y que nadie impedía la extracción de huevos que empezaron a desovar las tortugas en sus nidos,  y detalló  que el escándalo surgió este fin de semana con personas que llegaron de otras regiones del país a sacrificar a las tortugas y robarse sus huevos.

“Nadie había dicho nada del aprovechamiento de huevos que se estaba permitiendo abiertamente en La Flor, porque nos beneficiábamos todos los pobladores, pero el problema surgió entre la noche del viernes y la madrugada del sábado con gente que vino de Managua y Tola a extraer los huevos y a matar a las tortugas para buscar comercializar la carne”, explicó otra lugareña.

La preservación de la especie de tortuga de paslama en Nicaragua se encuentra amenazada. ARCHIVO/ END

El refugio de Vida Silvestre La Flor se localiza a 22 kilómetros del casco urbano de San Juan del Sur, sobre la carretera de la comunidad de Ostional,  cercana a la frontera con Costa Rica.

En el lugar se han asentado decenas de grupos de personas en champas que extraen centenares de huevos.

Y otras personas que ingresaban al lugar para observar el espectacular momento en que las tortugas salen del mar para anidar en las costas, lo hacían  bajo sus propios riesgos, ya que no hay vigilancia.

“Yo fui hace 45 días a eso de las 8:40 pm y al pasar por la casa hacienda que está a la entrada de La Flor, los oficiales del Ejército me recomendaron que tuviera cuidado, que la playa estaba tomada por gente que llegó de otros puntos del país y que corría riesgo”, explicó un empresario sanjuaneño que prefirió no revelar su nombre.