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El cardenal Leopoldo Brenes dijo en una entrevista con el diario italiano Avvenire, publicada este martes, que Nicaragua vive una normalidad “fuera de lo común” y que “aún hay descontento” entre la población.

Sobre el diálogo, Brenes comentó que “ha habido pasos hacia adelante” y que “es la única salida” a la crisis que atraviesa  país.

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El prelado católico remarcó que los sacerdotes “prestan una ayuda humanitaria y no política”, al ser preguntado sobre las críticas que el Gobierno ha dirigido sobre la actuación de los obispos, llegándoles a señalar de ser parte de un plan “golpista”.

El cardenal Leopoldo Brenes insiste en que el diálogo es la ruta para superar la crisis sociopolítica del país.

“El papa Francisco siempre dice que, frente a demasiadas guerras en el mundo, la Iglesia debe ser un hospital de campo. Las parroquias de Nicaragua son hospitales de campo abiertas a todos, sin diferencias en posiciones políticas. A menudo están en el sentido literal del término. Creamos pequeñas salas de emergencia para atender a los heridos. Repito cualquier persona herida: Policía o manifestante”, recalcó el cardenal.

Dialogar es la vía

El cardenal sostuvo que el diálogo nacional “está vivo” y es la “única salida” a la crisis sociopolítica que vive Nicaragua y que ha dejado más de 300 muertos, según organismos de derechos humanos.

“Tal vez no dio los resultados deseados, pero el diálogo está vivo. Y ha habido pasos hacia adelante. El solo hecho de que el presidente se sienta desafiado, lo demuestra. No olvidemos que solo la negociación permitió la realización de una investigación internacional sobre la violencia”, destacó Brenes.

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El diálogo nacional “es la única salida”, insistió el religioso al analizar la situación del país así como la labor que la Iglesia Católica nicaragüense ha desempeñado en estos meses de crisis sociopolítica.

El jerarca católico recordó que fue gracias al diálogo nacional que una comisión independiente ha podido ingresar a las cárceles, para proteger los derechos de los jóvenes arrestados, “aunque en los últimos tiempos están tratando de evitarlo”.

Al ser consultado sobre la normalidad que de acuerdo al Gobierno vive Nicaragua, Brenes dijo que hay una normalidad “sui generis” (fuera de lo común).

“Desde la tarde las ciudades están desiertas. Incluso, tuvimos que suspender las celebraciones nocturnas. El descontento está ahí. Las marchas son menos intensas. La Alianza Cívica, que reúne a las diferentes fuerzas de oposición, está buscando nuevas estrategias para lograr el cambio que la gente quiere”, dijo Brenes al diario italiano Avvenire.

La gestión de Moncada

El canciller nicaragüense Denis Moncada viajó la semana pasada al Vaticano para reunirse con funcionarios de la Santa Sede y exponer la petición del Gobierno de “reestructurar el diálogo con aquella parte de los obispos que han mantenido un comportamiento ecuánime”, según declaraciones de Moncada a la periodista italiana Geraldina Colotti, del portal L’Antidiplomatico.

Moncada dijo que “el diálogo se ha estancado también por las acciones de algunos sectores de la Conferencia Episcopal, que abiertamente se han puesto a favor de la oposición”.

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Los obispos aceptaron ser mediadores y testigos del diálogo nacional a solicitud del presidente Daniel Ortega, como Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN).

La CEN está conformada por 10 obispos y estos crearon una comisión de cinco para ejercer la labor de mediación en la mesa de diálogo. Los designados fueron el cardenal Leopoldo Brenes y los monseñores Silvio Báez, Rolando Álvarez, Bosco Vivas y Jorge Solórzano.

No obstante, el presidente Ortega descalificó el trabajo de Báez en una entrevista con el periodista estadounidense Max Blumenthal, emitida este lunes.

Iglesias de EE. UU. “preocupadas” por persecución en Nicaragua

Los líderes del Consejo Nacional de Iglesias en los Estados Unidos (NCC) y Church World Service (CWS), las dos organizaciones evangélicas más grandes en ese país, enviaron una carta al presidente Daniel Ortega en la que expresan su “profunda” preocupación por la persecución contra manifestantes antigubernamentales y le piden cesar todo tipo de violencia.

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“Estamos profundamente preocupados por las noticias de violencia generalizada y pérdida de vidas humanas causada por actores identificados y no identificados desde el pasado mes de abril. Ninguna familia debe ser víctima o sufrir violencia, tampoco temer ser perseguida”, expresan los líderes evangélicos en su misiva al presidente.

La carta, firmada por el reverendo John L. McCullough, presidente de la organización Church World Service, y Jim Winkler del Consejo Nacional de Iglesias en los Estados Unidos, instó a Ortega a que asegure todos los medios para garantizar la protección inmediata de toda violencia estatal y no estatal a la población civil que participa de manifestaciones pacíficas de protesta.

Al mismo tiempo, “hacemos notar la obligación del Estado de garantizar el acceso a la justicia para los y las manifestantes que han sido asesinados, heridos o privados de libertad”.
Los evangélicos insisten en que “es necesario poner fin a la violencia y promover un diálogo genuino”, porque “movidos por el amor a su país y desde la buena voluntad, beneficiarán a toda la sociedad nicaragüense”.