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Mientras los niños de la escuela primaria Santo Domingo de Guzmán realizan las operaciones matemáticas, su maestra, María Eugenia Martínez, se encuentra en alerta. “Vivimos con una bomba de tiempo”, dijo, “y no es para menos, pues lo único que nos separa de un tanque de gas de 600 libras, es el muro de la empresa Plásticos Modernos”.

Comentó que esta escuela alberga a 120 niños, por eso teme que ese tanque explote y cause una desgracia. Martínez, quien además es la directora, tiene 40 años de residir en el barrio Costa Rica.

Relató que han tenido que aguantar la contaminación que causa esta empresa de plástico. “Antes el humo era insoportable, el ruido que hacía una máquina recicladora no dejaba dormir a nadie, pero eso se mejoró. Lo que no puedo permitir es que ese tanque de gas esté pegado a mi patio”, expresó la maestra.

Martínez dijo que el dueño de la empresa le aseguró que la instalación reunía las condiciones de seguridad, pero por el bienestar de los niños, era mejor que lo quitara, pues ella no impartía las clases con tranquilidad.

Una denuncia histórica

Los vecinos de la empresa también se quejaron por la contaminación ambiental que causa la empresa Plásticos Modernos. Introdujeron una acusación ante la Procuraduría General del Ambiente, ante el Ministerio de Salud y ante el Ministerio del Ambiente, a fin de que se solucione este problema histórico.

Julio Sánchez, responsable de Incidencia del Centro Humboltd, afirmó que la empresa Plásticos Modernos sigue emanando gases tóxicos, y el humo ha provocado que los vecinos sufran patologías crónicas.

“Los pobladores sufren de alteración del sueño, afecciones al sistema nervioso, problemas respiratorios, ardor en los ojos por estar expuestos a las sustancias tóxicas, y efectos a largo plazo como cáncer de garganta y los pulmones”, explicó Sánchez.

Gilma Ocón Reyes relató que su familia padece de dolor en la garganta y problemas respiratorios de forma permanente, ya que el extractor que colocó la empresa, le envía el humo y el polvo a su hogar.

Agregó que por las noches no pueden dormir por el ruido que hacen las maquinarias, ya que esta empresa labora las 24 horas del día. “Ya hemos hablado con el dueño, por unos momentos se vuelve condescendiente y en otros momentos nos dice que nos quejemos donde queramos”, refirió Solís.

Sanciones o cierre

En tanto, la asesora legal del Centro Humboldt, Damarys Solís, expresó que acompañarán a los pobladores a interponer la denuncia a la Procuraduría General del Ambiente, y a reportar a los Bomberos la instalación del tanque de gas, con el fin de que inspeccionen si cumple con las condiciones de seguridad. Comentó que Plásticos Modernos han implementado distintas estrategias para evadir el cumplimiento de la Ley.

“Nuestro Código Penal establece multas y sanciones a las industrias que generen contaminación, ya sea por emanación de humo tóxico o por el ruido. Sin embargo, las instituciones del Estado se han portado de manera suave con esta empresa. Ahora queremos que el Ministerio de Salud los haga cumplir con las normas sanitarias”, declaró Solís.

Sánchez añadió que la industria en nuestro país es importante, sin embargo, no puede seguir chineando a las empresas que no tienen responsabilidad social y ambiental. Según la Ley, ante el incumplimiento recurrente de esta empresa, se debe proceder a un cierre o a algún tipo de sanción.

El responsable de Incidencia del Centro Humboldt se reunió con el dueño de Plásticos Modernos para ver a qué arreglo llegaba con la población, y Emilio Dabud Sánchez respondió que en la Carretera Norte hay más contaminación que en su fábrica.

“Sin embargo, él debe responder por su empresa”, dijo el investigador del Centro Humboldt. EL NUEVO DIARIO intentó conocer la versión del director de Plásticos Modernos, pero no pudieron atendernos.