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¿Casualidad o negligencia? Eso de momento no tiene una respuesta certera, sin embargo, lo que sí es un hecho es que en menos de un año dos ciudadanos han muerto por malaria africana en el país, a pesar de que ambos aparentemente fueron tratados de forma oportuna en el sistema de salud local.

El caso más reciente es el de Sergio Flores, de 47 años, quien arribó a Managua días atrás procedente de África, donde laboraba como diagramador y diseñador para una organización no gubernamental.

Según amigos de Flores, él comenzó a presentar síntomas de gripe y fiebre y acudió al “Manolo Morales”. “Llegó al hospital el sábado pasado y allí le diagnosticaron malaria, lo hospitalizaron, y tres días después falleció. Se veló y se enterró ayer (miércoles)”, coincidieron las fuentes.

Sin embargo, el director del hospital descrito, Ariel Herrera, planteó que Flores primero acudió al Hospital Central de Managua por la malaria, y luego optó por ir al “Manolo Morales”, donde permaneció menos de 24 horas en hospitalización, “porque decidió irse al Central, y de allí se supo que murió”, expuso.

EL NUEVO DIARIO quiso conocer la versión del centro asistencial descrito, pero sus directivos no se pronunciaron al respecto.

La explicación oficial

La otra muerte por malaria africana ocurrió en septiembre de 2008. A inicios de ese mes, el cooperante Ron Rivera, quien se había movilizado a Nigeria para promover e instalar filtros de agua potable, llegó a la capital enfermo.

Según el Ministerio de Salud, Minsa, a los cinco días de permanecer en la capital presentó síntomas de la malaria y murió en un hospital privado, tras cuatro días de hospitalización.

En ese entonces medios locales reportaron que el Minsa se alarmó tanto, que fumigó toda la cuadra donde residía el afectado.

Al ser consultado sobre ambos casos, Herrera destacó que las muertes ocurrieron probablemente porque los afectados no buscaron atención médica a tiempo. De entrada, “no tomaron tratamiento profiláctico antes de viajar a África, donde ya se sabe que la malaria es una enfermedad endémica en muchos países…”, refirió.

Además, “no se vieron la enfermedad como lo ameritaba. En el caso del señor (Flores), lo atendimos, pero él prefirió irse a otro hospital y no seguir en hospitalización con nosotros”, planteó.

Herrera aseguró que casos como los descritos sí se pueden tratar a nivel local. “Hay tratamiento y puede salvarse la vida”, apuntó el médico. Aunque por los resultados, la duda persiste.

Ojo con África

La malaria es una enfermedad transmitida por la picadura del mosquito anófeles. Entre los síntomas figuran: escalofríos, fiebre, náuseas, vómitos, dolor de cabeza y músculos. En algunos casos puede volver la piel amarilla, originar defectos de la coagulación sanguínea, estado de shock, insuficiencia renal o hepática, trastornos en el sistema nervioso central y coma. No existe el contagio directo entre personas. Al año mueren en el mundo más de un millón de personas por esa enfermedad, de esas muertes, el 90 por ciento ocurre en el continente africano. Según el Ministerio de Salud, Minsa, en Nicaragua la enfermedad está “controlada”.