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Cecilio Gómez, de 65 años, es un preso político al que el Gobierno le achaca 15 delitos, entre ellos terrorismo. Es un empresario de Nagarote, municipio de León, que apoyó con agua y comida a los jóvenes que permanecían en una barricada.

La abogada defensora del ciudadano, Leyla Prado, de la CPDH, aseguró que a este lo mantienen en las celdas de máxima seguridad del Sistema Penitenciario Jorge Navarro, conocido como La Modelo.

Prado afirmó que durante las protestas en ese municipio, los manifestantes colocaron una barricada a orillas del restaurante de Gómez y este les regalaba agua y comida.

La abogada dice que ese apoyo no fue del agrado del alcalde de Nagarote, Juan Gabriel Hernàndez. “Anteriormente, Cecilio no estuvo de acuerdo con algunas acciones cuestionadas del alcalde y en el contexto de las protestas, este ciudadano se enteró de la postura de Cecilio ante la crisis”, explicó.

A Cecilio Gómez le imputan seis robos agravados, seis daños agravados, un incendio, portación ilegal de armas y terrorismo.

Orlando Gómez, hermano de Cecilio, afirmó que este fue detenido el 30 de junio por parapolicías encapuchados en el empalme de Izapa, en la carretera nueva a León.

Sin embargo, Prado señala que en el documento acusatorio del Ministerio Público, la detención ocurrió el 2 de julio en la noche. “Los paramilitares lo interceptaron y lo bajaron de su camioneta y se lo llevaron a El Chipote. El vehículo quedó en la delegación policial del municipio de La Paz Centro”, precisó la abogada.

El Juicio 

El juicio oral y público en contra de Cecilio Gómez está programado para el 8 de octubre. En la audiencia preliminar, la víctima no contó con un abogado porque la ley así lo permite. No obstante, Prado indicó que ella asumió el caso en la audiencia inicial realizada el 17 de julio.

En esa ocasión, Cecilio pudo hablar con la abogada. “Observé que su salud está deteriorada y pedí que fuera remitido a un médico forense, porque me dijo que tenía dolencias cardíacas”, aseguró.

Sin embargo, la abogada dice que en una audiencia especial, el 25 de julio, volvió a ver a Cecilio y este le afirmó que no lo habían llevado a un médico. “Mi defendido me expresó que en la semana del 25 de julio llegó la CIDH al sistema penitenciario y fue advertido que no debía poner en conocimiento las violaciones de derechos humanos, so pena de represalias”, afirmó.

Prado indicó que el martes 7 de agosto pudo visitar a Gómez bajo fuertes medidas de seguridad. “Cuando llegué con la orden del juez Julio César Arias, supe que Cecilio es reo de máxima seguridad y me llevaron a un edificio lejísimo. Hablé con él tras un vidrio usando un teléfono, custodiado en su espalda por dos guardias. Ambos totalmente cohibidos y ni me dijo lo que yo esperaba: los medios de prueba para poder defenderlo en el juicio”, relató la abogada, quien agregó que solo pudo hablar con la víctima 10 minutos y después la plática fue interrumpida por los guardias.

Teme que muera

Orlando Gómez aseguró que su hermano es diabético, hipertenso y tiene problemas de corazón. Indicó que los hijos mayores de su hermano viven en Costa Rica, pero en el país tiene dos hijos de 8 y 10 años, ambos bajo el cuido de la madre.

El comerciante tenía un restaurante de mariscos, el que fue cerrado debido a la crisis y su ausencia. Orlando Gómez manifestó que la familia tiene miedo que su hermano vaya a morir en la cárcel.