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La historia de una estudiante de Economía Agrícola, de 21 años, originaria de Granada, divulgada en redes sociales y en un noticiero de la televisión nacional, ha conmovido a la sociedad nicaragüense tras revelar que perdió a su bebé de casi dos meses de gestación, luego que parapoliciales la golpearan tras capturarla cuando pretendía huir del país con su novio y otros compañeros.

Braulio Abarca, asesor legal del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), confirmó los datos sobre la estudiante embarazada afectada. 

“Conocimos del caso el 14 de julio, estuvo siete días detenida ilegalmente y ese caso se puso en conocimiento de Amnistía Internacional y la Comisión interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pese a que ella no quiso denunciarlo. Tengo entendido que por la gravedad de la crisis sociopolítica tuvo que abandonar el país”, expresó Abarca

Abarca confirmó el relato de la joven hecho bajo anonimato a la agencia internacional de noticias Associated Press, confesando que un policía en una motocicleta les bloqueó el camino cuando pretendían abordar un taxi que los llevaría a una casa refugio.

Luego aparecieron cinco camionetas policiales y civiles armados y enmascarados que los rodearon. Policías uniformados comenzaron a revisar las mochilas de los estudiantes y de una del grupo sacó una bandera nicaragüense.

Tras encontrarles la bandera, los señalaron de terroristas y de ser culpables de haber dado muerte a “un compañero policía”.

La joven contó que estaban incomunicados y sometidos a interrogatorios para que revelasen nombres, y eran amenazados con cargos de terrorismo antes de ser dejados en libertad

Aseguró que le aplastaron los dedos y que la golpearon en las costillas y el estómago, además de patearla cuando estaba en el suelo.

La joven de la Universidad Autónoma Nacional de Nicaragua (UNAN-Managua), que ahora vive oculta, es una de casi 200 estudiantes que se atrincheraron en el campus en Managua, de donde fueron expulsados a mediados de julio por parapoliciales que les dispararon por varias horas y mataron a dos personas.

Golpes y cortadura

El relato de la estudiante a la agencia internacional de noticias, del que han hecho eco las redes sociales, menciona que al ser detenida fue llevada a una habitación y forzada a pararse con las manos extendidas sobre una mesa. Los policías la comenzaron a golpear nuevamente en el estómago y una agente le hizo una cortadura en un pie.

Asegura que después de cinco días de permanecer encarcelada, comenzó a sangrar y, tras recibir una nueva golpiza, fue liberada bajo la advertencia que desapareciera o sería acusada de terrorismo.