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Luego de conocerse que la joven protestante Nahomy Urbina Marcenaro, conocida como “La comandante Masha”, se había ido del país por temor a ser apresada, esta afirmó en su cuenta en Twitter que no logró cruzar la frontera con Costa Rica.

“No logré salir de Nicaragua, sigo presa y ahora con más riesgos”, publicó la joven de 21 años, quien cobró notoriedad al conocerse que participaba de la defensa del tranque ubicado en el Colegio San José, en la ciudad de Jinotepe, a pesar de padecer cáncer linfático.

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Urbina habría decidido abandonar Nicaragua luego que el Ministerio Público interpusiera acusación en la que le atribuye los delitos de crimen organizado, terrorismo, robo agravado, secuestro simple, torturas y lesiones graves.

El caso contra Urbina fue tramitado el pasado 5 de agosto ante el juez suplente Décimo Distrito Penal de Audiencia de Managua, Enrique William Larios.

Refugiados, bajo asedio

Sobre la situación de los jóvenes que han huido a Costa Rica por temor a represión, el dirigente universitario Víctor Cuadras, dijo que es compleja y, por tanto, se maneja bajo total discreción.

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“No es que estemos en búnker de seguridad aquí en Costa Rica, por eso es difícil estar detallando quién está con nosotros o en qué refugio”, alegó Cuadras, quien forma parte de un equipo que brinda asistencia a refugiados en la capital costarricense.

Últimas apariciones

Nahomy Urbina Marcenaro fue vista por última vez en la peregrinación en respaldo a los obispos y sacerdotes de la Iglesia Católica, realizada el pasado 28 de julio en Managua.

La comandante Masha fue vista por última vez en la peregrinación en respaldo a los obispos y sacerdotes de la iglesia católica, realizada el 28 de Julio en Managua.

Un día antes, la joven había concedido una entrevista a la cadena de noticias internacional CNN en la que relató la situación que estaba viviendo y su compromiso con la demanda de justicia y democracia en el país.

En esa misma entrevista, Urbina declaró que valía la pena perder la vida por el desgaste físico al que se estaba sometiendo aún bajo quimioterapia, con tal de alcanzar “una Nicaragua libre de dictaduras”.