•   León, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Por la situación de inestabilidad sociopolítica, muchos feligreses recorrieron los altares de León a partir del mediodía, en vez de por la noche como ha sido la tradición de la Gritería Chiquita que se celebra cada 14 de agosto.

Otros devotos optaron por ir en peregrinación al Volcán Cerro Negro, una variante que cumplió 7 años de ser organizada por touroperadoras locales, porque la celebración de Gritería se ha dado en promesa por el cese de una erupción hace 71 años.

El grito ¿quién causa tanta alegría?, lo dio el obispo Bosco Vivas, después de las 5:00 p.m. en la catedral de León.

Como parte de la situación anormal que se vive en León y resto del país, los altares estaban adornados desde antes del mediodía para la celebración de la Gritería Chiquita. José Luis González\END

El obispo de la Diócesis leonesa dijo durante la eucaristía: “La esperanza cristiana no es pasividad, no es decir ‘borrón y cuenta nueva’, no es esto; sino que la esperanza cristiana es dejar que la fuerza del espíritu entre, y con esa potencia de Dios hagamos el bien, tratemos de mejorar nuestro hogar, nuestra propia vida, y luego buscar todos unidos, en este caso renovando el diálogo, el camino de paz, buscar cómo rehacer nuestra querida Nicaragua”.

La Gritería Chiquita o de Penitencia, en honor a la Asunción de María, se celebró con cambios de horario.

Paz y justicia

Jamileth Arreaza, habitante del barrio El Calvario, una de las centenares de feligreses que salió a gritar y cantar a los altares de las viviendas que abrieron sus puertas al mediodía, dijo que participaba en “un día muy especial, muy grande, por lo que tenemos la fe en nuestra Virgen santísima de que ella nos va a solucionar y nos va a dar la paz”.

“Todos los católicos andamos en las calles, pero también nos unimos en oración para pedir por la paz y la justicia”, enfatizó.

El parque central Máximo Jerez lució poco concurrido en comparación con años anteriores, aunque hubo quema de pólvora en abundancia y bailes de gigantonas.

El obispo Vivas manifestó que no podemos los nicaragüenses continuar en una situación de angustia eterna. “Esto, creo que no es de Dios, estar triste toda la vida; ni siquiera es de la misma muerte, porque Cristo es el vencedor de la muerte”, comentó el prelado.

Ante la situación de tensión e incertidumbre que se ha vivido en el país, tras las protestas ciudadanas iniciadas en abril, el obispo Vivas sugirió volver los ojos a Cristo.

“Como obispo, pastor y nicaragüense, me duele ver a los nicaragüenses con tanta angustia y miedo. Tenemos que salir de esta argolla negativa, tenemos que romper estas cadenas y sentir la liberación de los hijos de Dios, que nos invita a reconstruir nuestra patria”, destacó monseñor Vivas.

Desde el mediodía de este martes los leoneses salieron a “gritar” a la Virgen María. José Luis González\END

Los distintos templos católicos sonaron las campanas al mediodía y en la tarde.