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JALAPA, NUEVA SEGOVIA
Las autoridades de Salud de este municipio extremaron medidas en la frontera con Honduras, después que conocieran el fallecimiento, el último miércoles, de una mujer hondureña en Las Trojes, por una enfermedad respiratoria muy severa.

La alarma se intensificó el jueves, cuando un policía acantonado en el paso de El Porvenir, presentara una alta fiebre, el cual está aislado en observación y con atención médica.

El caso de la mujer hondureña

Ingrid Sujey Gutiérrez Rodríguez, de 19 años, con cédula hondureña 003-2005-01957, junto con su padre, intentaron cruzar la frontera en un vehículo particular con destino a la ciudad de Jalapa, para realizarse un chequeo médico, pero el personal del Silais-Minsa, y de Migración y Extranjería, rechazaron su ingreso, al reconocerle su mal estado de salud.

Según el doctor Ramón Iván Zeledón, Director Municipal del Silais, ella presentaba cuatro síntomas compatibles con la influenza humana, que causa el virus A H1N1, tales como fiebre de 38.3 grados, tos, respiraciones de más de 25 por minuto (lo normal es de 20) y, además, vómitos. “Por eso, ni se le permitió bajarse del vehículo”.

Añadió que el chequeo realizado por el médico nicaragüense ocurrió a las 10 de la mañana, pero ya entre las 3 y 4 de la tarde del mismo día, conocieron que la muchacha había fallecido. Desconocen si ella o familiares han tenido algún contacto con extranjeros que provengan de México o del interior de su propio país.

El caso provocó que personal del Minsa, acompañado de oficiales de la Policía Nacional, realizara el último viernes una visita a sus homólogas hondureñas, situadas en Las Trojes, a fin de mejorar las coordinaciones el intercambio de información.

Dificultad en el control migratorio

De acuerdo con su relato, en ese municipio hondureño, la población enfrenta limitaciones en el servicio de salud. “Sólo tienen tres médicos y dos privados para 65 mil habitantes”, explicó Zeledón.

Comentó que observó falta de conocimientos y organización comunitaria para enfrentar la posible pandemia, y solicitó a sus superiores que gestionen ante el Ejército de Nicaragua la asignación de más soldados para que patrullen y vigilen varios pasos ilegales que hay sobre la frontera.

A lo largo de la faja interfronteriza colindan comarcas nicaragüenses y hondureñas, que históricamente mantienen hasta lazos consanguíneos, y que sólo cruzan de un lado a otro para mantener su relación, tal es el caso de la comunidad de Namaslí (Nicaragua) y Pueblo Nuevo (Honduras), inclusive esta última le provee un miniacueducto a la primera.

Otro galeno, integrante del equipo médico de El Porvenir --23 kilómetros al noreste de la ciudad de Jalapa-- dijo que cumplen la orden de que a todo extranjero que intente ingresar al país con algún síntoma sospechoso, se le niegue la entrada. “Y los nicas que vengan afectados, aquí se les retendrá y se les mantendrá aislados con su respectivo medicamento”, explicó. Para ello, están acondicionando con camas una furgoneta en el patio de las oficinas de Migración.