•   Managua, Nicaragua  |
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  • EFE

Los manifestantes autoconvocados de Nicaragua se citaron hoy para pedir la libertad de los "reos políticos", en una nueva manifestación en medio de la crisis que ha cobrado cientos de vidas en protestas contra el presidente Daniel Ortega.

La marcha está programada para las 10:00 hora local (16:00 GMT), y recorrerán unos cinco kilómetros, desde la rotonda Cristo Rey hasta la glorieta de La Virgen, entre el centro y el este de Managua.

Tanto el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), como la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham), las dos principales cúpulas empresariales del país, han mostraron su apoyo a la manifestación y pidieron a sus socios que permitan a sus empleados participar en la marcha.

Estudiantes, trabajadores independientes, pequeños empresarios, campesinos y representantes de la sociedad civil, han anunciado que se sumarán a la manifestación, tanto de Managua como en otros departamentos (provincias) de Nicaragua.

 

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, compuesta por diversos sectores de la sociedad nicaragüense, esperan que la marcha llame la atención sobre al menos 135 "reos políticos" del Gobierno de Ortega.

La marcha servirá además para mostrar rechazo al juicio de los líderes campesinos Medardo Mairena y Pedro Mena, acusados de terrorismo y otros delitos este mismo miércoles, y un día después del juicio a puertas cerradas de los afrodescendientes Brandon Lovo y Glen Slate.

Miembros de la policía nacional en las calles de Managua.

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Nicaragua vive una "tercera fase" de la represión gubernamental, "más ruda, más explícita y burocrática", que es la "criminalización de manifestantes", luego de la primera que consistió en agresiones a protestas callejeras, y la segunda, con ataques armados contra ciudades rebeldes, todas con saldos mortales.

Nicaragua atraviesa la crisis más sangrienta desde la década de 1980, también con Ortega como presidente, y que ha dejado entre 317 y 448 muertos, según varios organismos humanitarios, cifra que el Gobierno fija en 198.