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Por segunda vez, en menos de una semana, Nicaragua vivió este miércoles una intensa jornada de protestas que reunió a miles de personas que piden la liberación de quienes consideran presos políticos, detenidos por participar en las manifestaciones contra el Gobierno desde el 19 de abril.

Managua fue sede de la marcha nacional “¡Libres se los llevaron, libres los queremos!”, convocada por la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) y otros grupos sociales, pero también hubo protestas en otras ciudades.

La marcha inició en la rotonda Cristo Rey y finalizó en el sector de la rotonda La Virgen. A lo largo del recorrido los manifestantes coreaban consignas como “Libertad”, “No más presos”, “Justicia”, “Pueblo únete”.

Según datos de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), en Nicaragua hay, al menos, 137 personas que están siendo judicializadas, acusadas de delitos como terrorismo, crimen organizado, secuestros, extorsión y hasta asesinatos por participar en las protestas antigubernamentales.

Respeto a DD. HH.

En un pronunciamiento, la Alianza Cívica dijo que el Estado debe liberar a las personas “detenidas arbitrariamente y bajo cargos infundados”.

La ACDJ exige que “el Estado garantice las condiciones humanas necesarias a los presos políticos, que incluyen alimentación adecuada, recepción de los paquetes que llevan sus familiares, el derecho a recibir visitas, el derecho a realizar llamadas, salir a tomar el sol y a la atención médica adecuada, que incluye atención sicológica”.

Mientras se desarrollaba la marcha en Managua, en los juzgados se realizaba el juicio contra los líderes campesinos Medardo Mairena y Pedro Mena, acusados de terrorismo y crimen organizado.

Esta es la segunda marcha en cinco días, donde miles de personas pidieron la liberación de los presos políticos. Bismarck Picado\END

“Estamos marchando por ellos, por la gente que está detenida por haber protestado. Por el otro lado, a quienes ya están siendo acusados se les debe respetar sus derechos humanos. Parte de lo que se ha venido demandando es que tengan el derecho a la defensa”, dijo el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, José Adán Aguerri, quien apeló por una pronta reinstalación del diálogo nacional.

Represión continúa

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha señalado que Nicaragua vive una tercera etapa de represión, consistente de la criminalización y persecución de fo

“La persecución que hay contra manifestantes es una forma diferente de represión. Ahora tratan de atacar al liderazgo, hay detenciones por todos lados que no abonan a la solución y el verdadero ambiente de paz que debería haber en el país”, dijo Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) y miembro de la Alianza Cívica.

En su pronunciamiento, la Alianza Cívica insistió en que debe cesar la criminalización a quienes participan pacíficamente en manifestaciones “y abstenerse de aplicar figuras inadecuadas, amplias y vagas de terrorismo para responder a las protestas y reivindicaciones sociales”.

Harley Morales, universitario y miembro de la Alianza, expresó su rechazo “a esta oleada de criminalización y judicialización arbitraria contra los manifestantes”.

“También pedimos la reinstalación del diálogo nacional que es donde nosotros creemos que se le puede dar fin a la crisis sociopolítica y conseguir un cese definitivo de represión y la desarticulación de grupos armados irregulares”, explicó.

Detonaciones 

Los participantes de la marcha nacional vivieron momentos de tensión cuando al llegar a la rotonda La Virgen se escucharon disparos al aire. Los jóvenes respondieron con morteros, pero el incidente no pasó a más. Algunos participantes dijeron que habían detectado a dos supuestos policías vestidos de civil, lo que no fue confirmado.

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Más tarde, la Policía Nacional emitió una nota de prensa afirmando que los manifestantes dispararon con armas de fuego y lanzaron morteros a los pozos de Enacal de ese sector, de lo cual tampoco hubo evidencias y no fue confirmado por los periodistas que cubrían la marcha.