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  • EFE

El cardenal de Nicaragua, Leopoldo Brenes, cumple hoy 44 años de vida sacerdotal, en medio de una crisis socio política que atraviesa el país, de mayoría católica, que ha dejado cientos de muertos en protestas contra el presidente Daniel Ortega.

El gobierno ha acusado al Episcopado de participar en un supuesto "golpe de Estado".

La Arquidiócesis de Managua felicitó al cardenal y anunció que celebrará una eucaristía de acción de gracia este mediodía en la Catedral Metropolitana de Managua, por el aniversario de vida sacerdotal de Brenes, a sus 69 años de edad.

"Quiero agradecer a mi buen Dios el haberse fijado en mí desde el seno de mi madre y haberme llamado al sacerdocio ministerial, doy gracias al Señor por estos 44 años de gozo y alegría en Él", dijo el cardenal nicaragüense, en un mensaje televisivo emitido por la Arquidiócesis de Managua.

El también presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) agradeció además a la Virgen María, sus familiares, a los obispos nicaragüenses, a la Arquidiócesis de Matagalpa, los fieles católicos, y a las personas "de buena voluntad" por acompañarlo en su sacerdocio ministerial.

El momento del aniversario de Brenes es crítico, tanto para Nicaragua como para la iglesia Católica, debido a la crisis sociopolítica que vive el país desde la década de los 80, con Ortega también como presidente.

Cardenal Leopoldo Brenes cumple 44 años de visa sacerdotal. Oscar Sánchez/ END

Aunque la CEN participa en un diálogo nacional entre el Gobierno y la Alianza Cívica, que representa a distintos sectores sociales de Nicaragua, para resolver la crisis, Ortega ha descalificado al clero por haberle solicitado que adelante las elecciones de 2021 para marzo de 2019.

Desde que la CEN propuso el adelanto de elecciones, en junio pasado, cerca de 10 templos católicos fueron profanados por simpatizantes de Ortega, con el argumento de que los sacerdotes auxiliaron a manifestantes que heridos en ataques armados de las "fuerzas combinadas" del Gobierno, compuestas por policías, antimotines, parapolicías, paramilitares y grupos de choque oficialistas.

El 9 de julio un grupo de simpatizantes de Ortega invadió un templo y agredió a Brenes, al nuncio apostólico Stanislaw Waldemar Sommertag, así como al obispo Silvio Báez, además de los sacerdotes Edwin Román y Miguel Mántica, algunos de los cuales resultaron heridos.

Me dolió que los señores obispos tuvieran esa actitud de golpistas", explicó Ortega el 19 de julio, durante la celebración del aniversario 39 de la revolución de Nicaragua.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha responsabilizado al Gobierno de Nicaragua por "asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país", lo que Ortega rechaza.

Distintas organizaciones humanitarias han establecido entre 317 y 448 la cantidad de muertos dejados por la crisis, de los que Ortega únicamente reconoce 198.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado, por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.

La religión católica es la más seguida en Nicaragua, con un 58,5 por ciento de una población de 6,3 millones de habitantes.