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Una evidente violación a los derechos humanos es el desarrollo del proceso judicial contra Medardo Mairena y Pedro Mena, es la denuncia que hizo este jueves Julio Montenegro, abogado de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) y defensor de los acusados, quien aseguró que Mairena le manifestó que están intimidando a sus tres hijos.

“Si hacemos alusión a cada uno de los principios contenidos en el Código Procesal Penal, este ha sido violentado y, no cabe duda, comenzando por los principios de legalidad y presunción de inocencia, entre otros”, dijo Montenegro, quien en conferencia de prensa presentó sus apreciaciones sobre la audiencia inicial celebrada el miércoles.

Según el Ministerio Público, los líderes campesinos que encabezaron las protestas contra el Gobierno, incurrieron en los delitos de terrorismo, secuestro y asesinato, entre otros.

Junto a Mairena y Mena, las autoridades agregaron a un tercer detenido de nombre Silvio Saúl Pineda.

El defensor dijo que las irregularidades comienzan desde las condiciones para preparar la audiencia y las irregularidades procesales, tales como el retraso de más de 40 minutos para permitir a la defensa el ingreso al complejo judicial; en segundo lugar está haber iniciado audiencia sin el abogado defensor, a pesar de que toda la mañana estuvieron en espera a ser llamados.

Uno de los alegatos del judicial para haber iniciado la audiencia, fue que se les llamó por los altoparlantes, pero la defensa no acudió, algo que rechazó Montenegro.

El abogado de la CPDH destacó que algo inusual fue el fuerte dispositivo de seguridad establecido, que iba desde cinta amarilla que no permitía el paso frente a la sala ni para el mismo personal del Complejo Judicial, hasta la numerosa presencia de policías y guardas del Sistema Penitenciario Nacional (SPN) con armas de guerra, custodiando a los procesados a los cuales mantuvieron esposados durante toda la audiencia, aunque es obligación quitárselas cuando están frente al judicial.

Uno de los reclamos de la defensa fue el porqué se trasladó a los acusados de su lugar, cuando, según las normas, debe ser un juez natural (o local del departamento donde se supone que ocurrieron los hechos: Morrito, municipio de Río San Juan).

Otro elemento llamativo es la falta de solidez, de motivación y argumentos de los fiscales.

Intimidan a sus hijos 

Montenegro aseguró que no ha podido tener un encuentro superior a los 15 minutos con el defendido para considerar una estrategia de defensa, además de que siempre han estado rodeados de varios guardas a uno y otro lado, separados por un vidrio oscuro.

Asimismo, el abogado defensor observó algo peculiar en Mairena, quien, además, de demacrado, estaba cabizbajo y escueto en sus palabras.

“Supimos que lo intimidan, amenazando a sus hijos de 3, 12 y 17 años, diciéndoles que puede ocurrirles algo si persisten en su actitud. Además, al preguntarles si sufrían malos tratos, los procesados comentaron que en el SPN los mantenían permanentemente en un área que le denominan “el infiernito”, un lugar insalubre plagado de cucarachas, hormigas, garrapatas y hasta alacranes”, dijo Montenegro.

Añadió que antes le habían dicho que en la Dirección de Auxilio Judicial nacional (El Chipote) los ponían de rodillas y los golpeaban, pero sobre el SPN preferían no decir nada, ya que en todo momento estaban rodeados de los guardias.

“Sin importan las acusaciones, tienen derecho a un debido proceso y que se les trate con respeto, por lo cual se hizo el reclamo sin mayor respuesta.

Asimismo les han negado el derecho a la visita de sus familiares”, argumentó Montenegro.

Indicó que la ejecución del proceso lo están observando con mucho detenimiento porque la intención es que una vez agotadas las vías ordinarias internas, si en Nicaragua no se hace justicia tendrían que acudir a instancias de derechos humanos a nivel internacional.