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Mientras en Washington sesionaba este jueves por primera vez el grupo de trabajo creado en la Organización de Estados Americanos (OEA), para apoyar el diálogo nicaragüense y resolver la crisis sociopolítica del país iniciada en abril; en Managua, la Asamblea Nacional aprobaba una resolución de “rechazo” y “repudio” a esa comisión especial, con 70 votos de diputados sandinistas.

“Si el Gobierno les impide entrar a Nicaragua, ellos van a reportar al Consejo Permanente que el Gobierno rehusó aceptar estos buenos oficios, y el próximo paso podría ser una votación para suspender a Nicaragua del Sistema Interamericano, con consecuencias realmente atroces”, opinó el excanciller nicaragüense Francisco Aguirre Sacasa.

La OEA “trata de facilitar un retorno a la democracia representativa en Nicaragua y el cese de la violencia”, comentó el también exembajador de Nicaragua en Estados Unidos. El Gobierno, por su parte, rechazó la visita del grupo de trabajo en un comunicado oficial de días recientes.   

El presidente Daniel Ortega “está queriendo usar el ropaje de la soberanía para decir que esta acción de la OEA sería injerencista”, dijo Aguirre Sacasa, advirtiendo que de no poder entrar el país, este grupo aún podría obtener información de primera mano de organizaciones internacionales, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que actualmente tiene dos misiones en el terreno.

El pasado 2 de agosto, la OEA aprobó un proyecto de resolución que facultaba la creación del “Grupo de Trabajo para Nicaragua”, cuya misión es “contribuir a la búsqueda de soluciones pacíficas y sostenibles a la situación que se registra en Nicaragua”.

“No vamos a recibir a ese grupo, no tiene sentido”, afirmó Ortega durante una entrevista televisada.

Desde abril hasta la fecha, más de 300 personas han fallecido producto de la violencia, en las que organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos han denunciado el uso excesivo de la fiereza por parte de civiles armados encapuchados y policías; cientos de ciudadanos han sido encarcelados y otros miles han huido del país debido a persecuciones, según reportan dichos organismos.

El grupo de trabajo

En la OEA, los miembros del grupo de trabajo designaron como presidenta a la representante permanente de Canadá, Jennifer Loten y como vicepresidente al representante permanente de Chile, Hernán Salinas, informó el Consejo Permanente de ese organismo a través de su sitio web.

La reunión contó con la presencia del secretario general de la OEA, Luis Almagro; de la Secretaria Ejecutiva Adjunta de la CIDH, María Claudia Pulido; y los representantes de los 12 países que la conforman: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guyana, México, Panamá y Perú.

Para Francisco Aguirre Sacasa, la escogencia de Canadá y Chile como coordinadores es acertada, porque ninguno de los dos países ha tenido controversias con el Gobierno de Nicaragua.

“Ambos tienen una profunda tradición democrática, celebran elecciones en donde los resultados se conocen rápidamente y se respetan. Además, es muy difícil tildar a Chile y a Canadá de vasallos de Estados Unidos”, comentó.

Parlamento

La Asamblea Nacional nicaragüense, por su lado, aprobó este jueves con 70 votos a favor y 17 en contra una resolución que rechaza “la presencia en nuestro país de la Comisión Injerencista impulsada por el Gobierno de los Estados Unidos de América” en la OEA.

También “repudia la posición” de los miembros de la OEA que respaldan a ese Grupo de Trabajo, porque consideran que violentan la soberanía e intervienen en asuntos internos de Nicaragua.

(Colaboración de José Isaac Espinoza) .