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Una madre y su hija, ambas de origen nicaragüense, fueron condenadas a 24 años de prisión en Costa Rica, luego de que fueron encontradas culpables de los delitos de trata de personas para la explotación sexual y favorecimiento personal.

Delia María Martínez Laínez (madre) y Francisca Graciela Murillo Martínez (hija), eran integrantes de una banda que se dedicaba a la trata de personas y que fue desarticulada el 15 de setiembre del 2017, durante un operativo policial en el bar El Pino en Santa Clara de Upala, Costa Rica.

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Según la acusación, las dos condenadas explotaban sexualmente a seis mujeres nicaragüenses, entre ellas una menor de edad.

Junto a las nicaragüenses también fue condenado a 24 años de prisión un hombre identificado como Eliécer Pérez Noguera. Además a un oficial de la Policía de Costa Rica al que se le impuso una condena de tres años por el delito de favorecimiento personal.

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Entre las pruebas contra las nicaragüenses se logró demostrar tres eventos que vinculan directamente a las ahora sentenciadas.

Según la acusación, promovieron el desplazamiento de las mujeres para realizar actos sexuales, lucrándose de dicha actividad, incluyendo la explotación sexual en contra de la menor de edad.

Las dos nicaragüense tenían residencia en Costa Rica y eran las encargadas de administrar el bar donde prostituían a las demás nicaragüenses. 

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Martínez Laínez y Murillo Martínez también se encargaban de viajar a Managua y a San Carlos para reclutar mujeres jóvenes.

Según la acusación, a las víctimas les ofrecían trabajar como meseras en un bar, pero luego ya estando en Costa Rica, las obligaban a prostituirse.