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El reciente ataque xenofóbico contra nicaragüenses refugiados en Costa Rica es una expresión de “ignorancia”, “fanatismo” y “una forma muy malentendida de lo que es el patriotismo y el nacionalismo”, afirma el sociólogo costarricense Abelardo Morales, especializado en temas de migración, fronteras y desarrollo social.

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Para Morales, profesor de la Universidad Nacional de Costa Rica, la manifestación xenófoba en el parque La Merced, donde 44 personas fueron detenidas, es síntoma de un “descontento hacia el sistema social costarricense que se canaliza negativamente por parte de algunos sectores en contra de los nicaragüenses”.

En esta entrevista, el miembro de la Red Internacional de Migración y Desarrollo y académico asociado a la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), advierte que la negativa del Gobierno de Nicaragua a buscar una solución dialogada a la crisis sociopolítica podría provocar “una salida descontrolada de nicaragüenses”.

¿En qué contexto se dan las agresiones xenofóbicas del sábado en San José?

Costa Rica alberga a un porcentaje importante de personas nacidas en Nicaragua, prácticamente desde la guerra contra Somoza. Después de los años 90, esa población fue incrementando significativamente. Entre el 2005 y 2006 la migración tendió a disminuir, lo que coincidió con la llegada de Daniel Ortega al poder.

Esa disminución fue oscilante a partir de entonces, pero es claro que en los últimos años ha habido un incremento significativo, y eso está teniendo un fuerte impacto en la opinión que tienen los costarricenses sobre la llegada de nicaragüenses.

Hay que tomar en cuenta que Costa Rica ha venido experimentando una serie de procesos políticos, económicos y sociales complejos, las elecciones (presidenciales) mostraron una cierta polarización político-religiosa que ha creado un ambiente de mucha discusión y mucha confrontación de carácter ideológico.

Creo que uno de los elementos que ha golpeado fuertemente la percepción de algunos grupos poco tolerantes y fanáticos, fue que hayan ocurrido algunos hechos delictivos en los que estuvieron involucrados algunos nicaragüenses, como el asesinato y violación de una turista en El Tortuguero. Todo esto dio pie a que algunos grupos comenzaran a generar informaciones, muchas veces falsas, sobre una ola delictiva en la que estaban involucrados nicaragüenses.

Esto ha provocado una cierta reacción xenofóbica, que creo también tiene que ver con un descontento más amplio de buena parte de la población de Costa Rica sobre la situación de Nicaragua y con el Gobierno actualmente en el poder (en Nicaragua). También existe la idea de que el conflicto nicaragüense pueda trasladarse a Costa Rica.

¿Por qué la llegada de refugiados nicaragüenses a Costa Rica genera tanto escozor para algunos costarricenses?

Es muy importante precisar cuáles fueron los grupos que estuvieron involucrados en las manifestaciones xenofóbicas. Fueron algunas organizaciones que, se supone, tienen perfiles autoritarios y que a su vez convocan a una serie de grupos conformados por las barras bravas del futbol, elementos que se conoce que son grupos violentos, inclusive con antecedentes delictivos, y otros grupos de subculturas urbanas, sin identidad propia y a veces grupos que diría más bien “desadaptados”, en alguna medida muy vulnerables a discursos xenofóbicos.

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Bueno, lo que incomoda es que se ha perdido un poco del bienestar tradicional del sistema político y social costarricense en materia de salud, de acceso a educación, empleo. Yo diría que es una gran mezcla: elementos propios de un descontento hacia el sistema social costarricense que se canaliza negativamente por parte de algunos sectores en contra de los nicaragüenses. Es muy fácil responsabilizar al extranjero, y sobre todo al extranjero pobre, de los problemas que padece una sociedad.

Cientos de costarricenses se manifiestaron el sábado, en un parque en el centro de San José (Costa Rica), contra el ingreso de nicaragüenses que piden refugio. La protesta terminó en disturbios, ofensas y varios detenidos.

Esto que está aconteciendo en este momento en Costa Rica no es nuevo. Ha habido en distintos momentos manifestaciones semejantes, las hubo durante el período de Somoza, a mediados de la década del 2000 también hubo algunos acontecimientos que generaron mucha xenofobia. Pero, si bien ha habido reacciones de odio, también ha habido reacción por parte de muchos grupos sociales, el Gobierno, organizaciones civiles, universidades, iglesias, en rechazo a esas manifestaciones xenofóbicas y en solidaridad a los nicaragüenses.

Mencionaba antes que existe temor de que el conflicto en Nicaragua se pueda trasladar a Costa Rica. ¿En qué se fundamentan esos temores?

No hay mucha evidencia en ese sentido, pero una de las dificultades que hay es sobre ejercer un control con las personas que están ingresando. Hay una gran preocupación de que no vengan a Costa Rica personas que hayan estado involucradas en los grupos paramilitares que han estado hostigando, persiguiendo, inclusive asesinando a los manifestantes.

En ese sentido también se cree que Costa Rica podría conformarse en un espacio donde se pudiera extender el conflicto nicaragüense. Sabemos que el Estado nicaragüense no va a atentar sobre Costa Rica, pero no hay un control sobre estas organizaciones parapoliciales que han estado vinculadas a los hechos de violencia. Es un temor que varios grupos de población han estado externando.

¿Qué opina del mensaje que brindó ayer (domingo) el presidente Carlos Alvarado, en el que llamaba a la sensatez?

Yo creo que la posición del Gobierno es clara, comedida, bien orientada en términos de no permitir la violencia contra los extranjeros y, sobre todo, creo que es importante reconocer y saber el esfuerzo que está haciendo el Gobierno de Costa Rica con una gran limitación de recursos para enfrentar la presión, los desafíos que implican la llegada de un contingente mayor de inmigrantes.

¿Cree que el gobierno costarricense puede hacerle frente a una oleada más fuerte de refugiados nicaragüenses?

El Gobierno tiene limitaciones de recursos. No creo que el país, porque no es el Gobierno, esté en capacidad de tener una política de puertas abiertas a una migración descontrolada desde Nicaragua.

En ese sentido, la situación política de Nicaragua es preocupante. Si no se resuelve la situación política de Nicaragua, no solamente se va a mantener el conflicto, sino que podría correrse el riesgo de que este cree inestabilidad en el resto de Centroamérica, ya no solamente en Costa Rica, sino en el resto de los países centroamericanos.

Nicaragua vuelve a estar en el centro de la geopolítica regional. Quiero ser claro, yo no veo a la migración nicaragüense como un peligro, yo creo que el peligro es la situación política de Nicaragua y las respuestas que el gobierno de Daniel Ortega le está dando a esa crisis.

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El gobierno nicaragüense está cerrando cualquier posibilidad de una salida política, de diálogo, no quiere aceptar la presencia de la comunidad internacional y la respuesta es militar, a través de la represión indiscriminada y con el uso de grupos paramilitares. Una consecuencia de eso puede ser una salida descontrolada de nicaragüenses, y lo cierto es que todo eso crea inestabilidad.

¿Cuál es el peligro para región del uso de grupos armados por parte del Gobierno de Nicaragua?

El uso de grupos paramilitares no deja de ser un elemento peligroso, porque uno no sabe después cuál va a ser el destino de estas organizaciones. Por la experiencia de otros países en América Latina, por ejemplo la experiencia en Colombia, estas luego se vincularon al narcotráfico.

Cientos de costarricenses se manifiestaron el sábado, en un parque en el centro de San José (Costa Rica), contra el ingreso de nicaragüenses que piden refugio. La protesta terminó en disturbios, ofensas y varios detenidos.

Esperemos que realmente en Nicaragua se puedan encontrar otros caminos. Si en los años 90 no fue posible sin la ayuda internacional, ahora mucho menos. En este momento, el gran desafío del Estado nicaragüense y para el resto de Centroamérica es cómo garantizar el desarme y la desmovilización de estos grupos.

¿Qué escenarios podría prever para Nicaragua a partir de la forma en que el Gobierno ha respondido a la crisis?

Lo que podría comenzar a suceder es que el Gobierno de Nicaragua empiece a perder apoyos internacionales. Lo otro que va a comenzar a enfrentar el Gobierno de Nicaragua es un incremento de la presión internacional, política y diplomática, primero del Sistema Interamericano, pero también es posible que empiece a experimentar una mayor presión en el Sistema de las Naciones Unidas. Si el Gobierno no crea vías internas, hoy en día el derecho internacional proporciona una gran cantidad de instrumentos para no permitir que a un pueblo se le masacre.

Pero, ¿han funcionado estos instrumentos en el caso de Nicaragua?

No, por supuesto que no, porque el involucramiento de la comunidad internacional ha sido todavía muy débil. Yo no voy a opinar de manera tajante sobre lo que ha venido ocurriendo en Nicaragua, pero en la medida en que Nicaragua pueda convertirse en un factor de inestabilidad regional, creo que allí sí podrían comenzar a aparecer muestras de mayor presión internacional.

¿Cree que si el Gobierno continúa con las mismas políticas represivas que ha tenido en los últimos cuatro meses, podría haber una crisis migratoria similar a la de Venezuela?

Es posible, claro. El problema en Venezuela es que mucha de la población que está saliendo, está huyendo de una situación económica y social crítica. Claro que en Venezuela hay represión, pero allí no están atravesando esta etapa de confrontación como la que ha estado experimentando Nicaragua en los últimos cuatro meses.

Yo sumaría a la similitud que tiene el caso nicaragüense con Venezuela, es la represión policial.

El problema es que en una situación de crisis, de represión y de enfrentamientos, los medios y las posibilidades para la solución de las necesidades básicas de la población se limitan. Ese es un factor que muy posiblemente amenace también a los nicaragüenses.

Volviendo al tema con que iniciamos, ¿podrían sostenerse en el tiempo estos ataques xenófobos y, de ser así, cómo podrían  controlarse?

Es posible que sigan ocurriendo manifestaciones xenofóbicas, de hecho en las redes sociales todavía hay gente enardecida y esto tiene que ver en gran medida con una actitud irracional, hay mucha ignorancia, hay fanatismo en torno a una forma muy mal entendida de lo que es el patriotismo y el nacionalismo.

Creo que las respuestas a esto deben ser, en primer lugar, una actitud firme y clara del Gobierno (de Costa Rica) en relación con cómo gestionar y cómo resolver las demandas que plantea la situación migratoria que está experimentando con la llegada de más población nicaragüense. También, acciones de control y rechazo a las manifestaciones públicas de estos grupos xenofóbicos. Lo otro es la acción coordinada de diversas organizaciones de la sociedad civil, instituciones y de la población costarricense que está en contra de este tipo de manifestaciones.