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Los tres hombres encontrados muertos el jueves pasado en una comunidad indígena de Nicaragua, cerca de la frontera con Honduras, eran delincuentes, afirmó ayer la Policía Nacional.

Agentes policiales identificaron a la tercera víctima como Carlos Valeriano Santos Mendoza, de 41 años, originario de la ciudad de Estelí (norte), quien tenía “antecedentes delictivos de hurto, daños a la propiedad y abusos contra menor”.

Los otros dos, identificados ayer, son Hugo Francisco Moncada Tercero, de 51 años, y Justo Emilio Rodríguez Moncada, de 35 años.

Los tres hombres pertenecían a una presunta banda delictiva conocida como “Los Moncadas”, que según la Policía, tiene “amplio historial delictivo, vinculado al tráfico de drogas y asaltos”.

Continúan investigaciones

El hallazgo de los cuerpos ocurrió al amanecer de este jueves en la comunidad de Quisulí, municipio de Mozonte, a pocos kilómetros de la frontera entre Nicaragua y Honduras, detalló la Policía, que anunció que continúa las investigaciones para el esclarecimiento del hecho y captura de los autores.

Nicaragua era considerado uno de los países más seguros de América Latina con una tasa de homicidios de 6 por cada 100,000 habitantes y una tasa de robos de 71.5 por cada 100,000 habitantes, entre las más bajas de la región, según datos oficiales, hasta antes del estallido social de abril por protestas contra el presidente Daniel Ortega.

Los niveles de inseguridad en Nicaragua se dispararon en los últimos meses ya que se han registrado, según la oposición y varios organismos internacionales, entre 322 y 448 muertos desde el 18 de abril únicamente en las protestas antigubernamentales, sin incluir la delincuencia común.

El Gobierno solo reconoce 198 víctimas del conflicto social que estalló el pasado 18 de abril, y un total de 450 incluido la delincuencia común.