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Aunque desde en la mañana de este domingo la Policía Nacional ubicó agentes antimotines en diversos puntos al norte de la rotonda Rubén Darío, en Metrocentro, decenas de personas realizaron un plantón en el lado sur y otro en las inmediaciones de la Universidad Centroamericana (UCA) para demandar la liberación de los ciudadanos que fueron apresados el sábado pasado en varias ciudades de Nicaragua.

En la rotonda Rubén Darío se concentraron médicos y ciudadanos convocados por la organización de Médicos Unidos por Nicaragua (MUN), en respaldo al doctor José Antonio Vásquez y al especialista en medicina forense, el abogado Francisco Ortega, quienes fueron apresados ilegalmente por civiles armados y posteriormente trasladados hacia las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ).

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Originalmente, este plantón estaba previsto para efectuarse en las inmediaciones de la DAJ, mejor conocida como El Chipote, pero debido a que en este sitio había presencia de simpatizantes del Gobierno, incluidos varios motorizados con el rostro cubierto, los organizadores decidieron trasladar la actividad hacia Metrocentro.

Una vez en el sitio, a eso de las 10:00 a.m., los manifestantes se apostaron en la esquina sur de la rotonda, desde donde gritaban consignas contra el Gobierno y pedían la liberación de los detenidos. Del otro lado de la rotonda, a unos 30 metros de distancia, un simpatizante sandinista portaba una bandera rojinegra y un contingente de antimotines estaba ubicado cerca de la gasolinera que se encuentra en la zona.

En un par de ocasiones un convoy de, al menos, ocho camionetas con agentes policiales circuló por la rotonda Rubén Darío, pasando frente a los manifestantes.

“He venido para pedir libertad para Nicaragua en primer lugar, pero también libertad para nosotros los médicos de ejercer nuestro derecho a la salud, porque siempre estamos para el pueblo, sea quien sea, nosotros no vemos bandera política; así nos educamos y nuestra conciencia así lo exige también”, manifestó una de las doctoras participantes en el plantón.

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Otros manifestantes externaron su inconformidad por los despidos arbitrarios ocurridos en el sistema de salud pública del país en la últimas semanas, que han dejado, al menos, 240 galenos sin empleo.

Ciudadanos oran con familiares de detenidos, este domingo frente a la UCA. Orlando Valenzuela/END

“Me motiva la solidaridad con el gremio médico que ha sufrido represión, por el hecho de haber atendido en su momento a los heridos (durante las protestas) y ponerse al lado de la población que sufría”, señaló otro de los manifestantes.

Liberan a médico

A tempranas horas de este domingo, se conoció que el doctor José Antonio Vásquez y el abogado Francisco Ortega habían sido liberados. “El doctor Ortega nos confirmó que salió, al igual que el doctor Vásquez.

A ambos los sometieron a interrogatorios, les preguntaron quién los financiaba”, dijo Gonzalo Carrión, del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

El doctor Vásquez atendió a heridos durante los primeros meses de protestas y Ortega, como abogado forense, participó de la exhumación de dos jóvenes en Estelí que fueron asesinados durante las protestas.

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A partir de las 10:00 a.m., un grupo de estudiantes universitarios, ciudadanos y familiares de los considerados “presos políticos”, se reunió en las inmediaciones de la Universidad Centroamericana (UCA) para exigir la liberación de los mismos, incluidos siete estudiantes que fueron apresados el sábado en León.

La manifestación fue convocada por el Comité pro libertad de presas y presos políticos en Nicaragua, constituido por madres y familiares de manifestantes detenidos o que están siendo procesados por delitos de terrorismo, financiamiento al terrorismo, tenencia ilegal de armas y municiones y asesinatos, entre otros cargos.

Entre los asistentes a la manifestación estaba Carlos Valle, padre de Elsa Valle, de 18 años, quien participó en la toma de la Universidad Politécnica (Upoli) y está acusada por la Fiscalía de tenencia ilegal de armas y municiones.

“Estoy aquí porque mi hija me dijo que estuviera en las manifestaciones representándola. Yo no puedo dormir, es duro saber que mi hija está apresada, está golpeada de un pie, no puede ni caminar, ella es solo una niña”, dijo el hombre de 60 años, quien aseguró que la fase de intercambio de información y pruebas está programada para el próximo 3 de septiembre.

Ariana Moraga, de la Coalición Universitaria, aseguró que seguirán manifestándose “aunque todos los días nos levantamos y tenemos la convicción de que puede ser nuestro último día en libertad”.

“Creemos que el pueblo nos protege y nos respalda. Dios nos da la energía para estar en las calles”, señaló la joven.