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El juicio por la muerte a tiros del periodista Ángel Gahona, originario de Bluefields, llegó a su fin la noche de este lunes, con un veredicto de culpabilidad para Brandon Lovo Taylor y Glen Slate, sin que se permitiera el acceso a los juzgados a familiares de la víctima y los acusados, a miembros del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y medios de comunicación independientes.

La fiscalía pide un total 48 años de cárcel para cada uno de los implicados y por los delitos de asesinato, asesinato frustrado, portación ilegal de armas, así como exposición y abandono de personas.

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El Poder Judicial cerró en horario diurno las puertas al GIEI, que forma parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a pesar del compromiso del Gobierno de Nicaragua de facilitar el trabajo de los expertos para coadyuvar a que se haga justicia en los casos de violencia, cuestionó el grupo.

“No podemos cumplir con nuestra función, una función que fue aceptada por las tres partes (del diálogo nacional: Gobierno, sociedad civil y el episcopado, como mediador), en la cual el Gobierno aceptó el trabajo de nosotros en este país”, dijo a periodistas el experto en derechos humanos de la ONU, Amerigo Incalcaterra.

Por la noche, se prohibió la entrada al complejo, y, por eso, familiares y periodistas esperaron el fallo en la vía pública.

A como estaba previsto, la Fiscalía pidió este lunes fallos de culpabilidad para Brandon Lovo Taylor y Glen Slate, a quienes acusa de asesinato agravado en perjuicio del periodista Ángel Gahona.

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El fallo de culpabilidad fue solicitado por la fiscal auxiliar Inés Miranda, durante los alegatos conclusivos la mañana del lunes ante el juez Sexto Distrito Penal de Juicio de la capital, Ernesto Rodríguez Mejía.

“Los únicos responsables de la muerte de Ángel Eduardo Gahona son Glen Slate y Brandon Lovo Taylor”, aseguró la representante del Ministerio Público en declaraciones a medios independientes durante el receso del mediodía.

“Como prueba directa tenemos a un testigo de 17 años de edad, quien andaba con ellos (los acusados) y ve claramente a Brandon Lovo disparar contra Ángel Gahona”, aseguró la representante fiscal.

Las dudas

El testimonio del adolescente ha sido cuestionado por los abogados defensores Amy García y Maynor Curtis y por el representante de la víctima, Boanerges Fornos, quienes han señalado que el relato del menor no es creíble.

Según los abogados defensores y el representante de la familia doliente, el menor de edad aseguró que Brandon Lovo disparó contra Gahona estando frente a la discoteca Bacu, el pasado 21 de abril, pero en los videos ofrecidos como pruebas por la Fiscalía no aparece el acusado en el lugar mencionado por el testigo.

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La Fiscalía también aportó como prueba el testimonio de un testigo de nombre Alcides, a quien Brandon Lovo le habría dado a esconder la escopeta artesanal calibre 12 que, según el Ministerio Público, es el arma utilizada para cometer el crimen.

Sin embargo, el abogado César Gómez y las periodistas Neyda Dixon Martínez y Jesse Enríquez, quienes presenciaron cuando Gahona cayó abatido, al declarar ante el juez Rodríguez coincidieron en que el disparo fue realizado desde un lugar donde había un cordón de policías antimotines.

La fiscal auxiliar Inés Miranda asegura que con el peritaje de balística hecho por la Policía y aportado como prueba, quedó acreditado que la distancia entre el tirador y el sitio donde estaba Ángel Gahona es de 64.3 metros.

“Con la pericia (prueba experimental de tiro), al cual las defensas no asistieron, se  comprobó  que esa arma hechiza (escopeta artesanal) da en el blanco a 50, 75 y 100 metros, y que es letal  desde 153 metros hasta  350 metros”, subrayó la represente fiscal.

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Pero, José Villacorta Cruz, médico forense, de origen guatemalteco, experto en balística y quien realizó una inspección ocular en el lugar de los hechos, el pasado 29 de julio, aseveró “que el croquis hecho por la policía en el lugar de los hechos está errado”.

El tirador no pudo haber estado más allá de 45 metros, porque después de esa distancia el pistón y el taco que son componentes del cartucho de escopeta calibre 12 pierden velocidad y efectividad”,  explicó el experto.

El abogado Maynor Curtis, quien ejerció la defensa de Glen Slate, se había mostrado confiado en que con las pruebas demostraría la no culpabilidad de su representado.

“En la  acusación se habla de una dirección y en las pruebas se habló de otra dirección y eso viola el principio de correlación que debe haber entre la acusación y la prueba”, sostuvo Curtis.

La abogada Amy García, quien defiende a Brandon Lovo, señaló que la Fiscalía presentó varios testigos, pero todos referenciales; es decir, que no presenciaron los hechos y por “ello no pudo demostrar la culpabilidad de los muchachos”.