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Al llegar a su asiento, en el avión que la llevaría de Managua a San Salvador, Emilia Mello se desató en llanto. Se sintió “libre” y a salvo. Había sido detenida por más de 30 horas por agentes policiales, llevada a las celdas de El Chipote e interrogada por oficiales de Migración. 

“Ellos (las autoridades) me querían involucrar en políticas internas del país, que yo andaba con delincuentes armados”, comentó Mello durante una entrevista exclusiva vía telefónica con El Nuevo Diario.

Mello negó esas acusaciones y asegura que trabajaba en un proyecto audiovisual sobre la actual crisis sociopolítica nicaragüense.

Ella es la documentalista, de 40 años, deportada de Nicaragua el domingo 26 de agosto tras ser retenida por agentes policiales el sábado anterior, cuando se dirigía desde Carazo a Granada para filmar una manifestación antigubernamental. Junto con Mello, la policía detuvo a un grupo de 19 nicaragüenses, entre ellos, 17 jóvenes miembros de la Coordinadora Universitaria por la Justicia y la Democracia (CUJD).

Mientras los jóvenes fueron liberados el sábado por la noche, Mello fue remitida a Migración. Allí fue sometida a interrogatorios que se extendieron hasta la madrugada, según contó la cineasta, quien había llegado a Nicaragua el pasado 24 de julio.

¿En qué circunstancias la policía detiene al grupo de nicaragüenses y a vos el sábado pasado?

El 25 de agosto estaba acompañando a unos estudiantes que estaban yendo para la manifestación de Granada. Fuimos en microbús y estábamos por una carretera, que no era la principal, porque ya sabíamos que había policías y antimotines sobre la carretera Masaya. Estábamos pasando por San Marcos cuando fuimos detenidos por la policía y los antimotines, a las 9:30 a.m. Ellos sacaron todas nuestras cosas, nuestros teléfonos. Por suerte y con mucho coraje, uno de nuestros compañeros nicaragüenses logró salvar un teléfono y con eso, mandó un mensaje a otro compañero que alertó a todos en la sociedad y en el movimiento. Yo, el conductor y 18 estudiantes fuimos llevados en el microbús y en otra camioneta, la policía iba al volante. Nos llevaron a una cárcel en Jinotepe. Cuando fuimos detenidos, no había ninguna información sobre cuál era el motivo de la detención, adónde nos iban a llevar, era una situación muy incierta.

¿Qué pasó cuando los llevaron a la estación de Jinotepe?

En Jinotepe, una de las estudiantes tuvo un ataque epiléptico, casi murió. Fue un riesgo de vida para ella y también para mí, que estaba gritando para (pedir) la atención médica; los otros gritaban alertando que la estudiante estaba a punto de morir, estaba convulsionando, en proceso de no poder respirar. Nosotros estábamos en medio de la estación, teníamos como unos 40 o 50 policías o antimotines armados (alrededor). Finalmente, logramos que ella fuera llevada al hospital.

¿Es después que los trasladan para Managua? 

Después fuimos llevados a Managua, a El Chipote. Uno de los momentos más fuertes era que estábamos en la carretera Masaya y los estudiantes estaban señalando a los conductores en la carretera, para que supieran que estábamos detenidos. Había conductores que estaban grabando videos, llamando a las personas, fue un momento muy conmovedor.

¿Cómo fue cuando entraron a El Chipote?

Cuando entramos al presidio, los estudiantes estaban con mucho miedo. Algunos estaban seguros de que iban a morir allá. Nos quedamos unas horas allí y respetaron a todos. Al final, los dejaron a todos irse. Yo creo que fue por la persistencia de los que presionaron para la liberación de todos.

¿Te identificaste desde el primer momento como extranjera?

Ellos sabían que yo era extranjera, yo tenía mi pasaporte americano, yo no me presenté como documentalista, pero por la presión de otros, ellos ya sabían de esto. A mí me llamaron internacionalista (ríe), estoy muy contenta de ser llamada internacionalista, porque tiene una historia muy linda esta palabra. Después me mandaron a Migración, llegué allí a las 6:44 p.m. Allí fui interrogada hasta las 3:30 am por cinco personas diferentes. Ellos querían acceso a mi material, mi teléfono, mis contactos, pero yo no quise participar (colaborar). Me amenazaron con que yo iba a sufrir un proceso judicial dentro de Nicaragua, pero mi posición era que Migración era para decidir mi presencia en el país, y que si tenía o no una acción criminal, los que tenían que decidir eran los jueces. Yo dije que no iba a participar (colaborar) de este proceso en Migración, por eso me deportaron. Yo no estuve de acuerdo en ser deportada porque yo quería continuar mi trabajo.

Durante el interrogatorio, ¿qué te preguntaban?

Qué estaba haciendo en el país, cuáles eran mis contactos...

¿En algún momento te golpearon, te maltrataron físicamente?

No, no.

Pero sí hubo una denuncia de que habías recibido maltrato sicológico...

Sí, me contaron que mis Embajadas habían sido contactadas y nadie estaba interesado en mi caso, por ejemplo. Me amenazaron con un proceso criminal, no me dejaron dormir hasta las 3:30 a.m., después me llevaron a una celda y me despertaron a las 7:10 a.m., después empezaron el proceso de declaración en la mañana. Fue un proceso sicológico intenso, puedo decir.

¿En algún momento te contactaste con representantes de tu Embajada?

No, en ningún momento, con nadie. Ellos no me dejaron contactarme con nadie. Un compañero de trabajo me encontró en El Salvador, pero hasta ahora (martes) en la tarde, yo conseguí un teléfono.

Cuando deciden deportarte, ¿qué razón te dan para hacerlo?

La verdad es que ellos no me dieron una copia de mi orden de detención, (ni) después de deportación, pero lo que yo entiendo es que ellos me querían involucrar en políticas internas del país, que yo andaba con delincuentes armados.

Cuando ingresaste al país, ¿dijiste que venías a hacer un documental?

No, porque yo tenía certeza que no iban a dejarme, y yo quería hacer ese trabajo con mayor libertad.

¿Vos decidiste venir a Nicaragua por tu propia iniciativa, o cómo hiciste para financiar el proyecto?

Yo estaba siendo pagada para hacer este trabajo por una organización inglesa, pero sí, era mi proyecto.

¿Te devolvieron tu cámara, te llevaste todo tu material?

Sí, ellos apagaron (borraron) mi material que estamos tratando de recuperar. Me robaron las llaves de mi apartamento y un cuaderno.

¿A qué hora saliste de Nicaragua?

A las 5:30 p.m. yo estaba en el vuelo (a El Salvador, con rumbo a Estados Unidos). Ellos querían mandarme para Brasil porque sabían que yo no tenía mis documentos brasileños, y estaban montando esto para presionarme, para sacar mis cosas, los empleados de Avianca me ayudaron a llegar hasta México.

¿Qué sentiste cuando ibas en el vuelo hacia El Salvador, saliendo de Nicaragua?

Cuando llegué a mi asiento, empecé a llorar mucho de alivio, que yo estaba viva y que estaba libre. Fue un gran alivio. Pero también llegué triste, de que realmente están haciendo de todo para oprimir a la gente, las opiniones, la libertad de expresión. También preocupada por mis compañeros en Nicaragua, por los niños, por lo que han hecho con niños de 19, 20 años que fueron increíblemente valientes. Continúo muy inspirada del trabajo que están haciendo.

¿Sentiste en algún momento que tu vida estaba en peligro?

Sí. Cuando nos estaban llevando para Jinotepe, cuando yo estaba en la cárcel gritando (para pedir) la atención médica, cuando nos estaban llevando para Managua. El hecho que nos estaban llevando sin ningún proceso legal, nos dio la impresión de que podían cometer un hecho “paralegal”, porque no estaban dándonos indicaciones de qué estaba pasando. Esos fueron los momentos en que parecía que podía pasar algo más grave.

¿Ya habías hecho este tipo de trabajo documental en otros países, sobre crisis políticas?

La verdad, yo nunca había hecho un trabajo en una zona de conflicto, pero yo estaba trabajando con gente que ya había hecho películas en otros graves conflictos. Estábamos desde el 24 de julio trabajando en un documental para acompañar un poco la situación del país, con las manifestaciones contra el Gobierno. Yo tenía una cámara pequeña.

¿Te dijeron algo sobre alguna restricción para volver a Nicaragua?

Sí, ellos dijeron que yo no puedo volver al país y que mis amigos no pueden volver al país. Ellos no saben que el mundo es mi amigo, que aquí el mundo va a estar mirando a Nicaragua y lo que ellos están haciendo.

En retrospectiva, ¿qué pensás ahora de esta experiencia que tuviste en Nicaragua?

Estoy preocupada por los estudiantes en Nicaragua, yo pienso que debe ser el derecho de todos poder confrontar a su propio Gobierno. Hay un grupo de estudiantes que todavía no fueron liberados, y que yo sepa no han tenido noticias hoy de ellos. Pero yo pienso que es solo una cuestión de tiempo, porque los estudiantes, los campesinos y los otros manifestantes de Catarina, Monimbó, tienen una creencia muy fuerte. Yo conocí a mucha gente que tenía familia o que ellos mismos participaron de la revolución, y ellos son los reales herederos de una revolución para una Nicaragua democrática, igualitaria y yo tengo por cierto que ellos lo van a lograr, es una cuestión de tiempo.

Ahora estás en Estados Unidos, ¿tenés planeado seguir con el proyecto?

Estoy aquí y voy a hacer todo para terminar mi trabajo, voy a contestar la deportación y voy a hacer todo lo posible para que se sepa lo que está pasando en Nicaragua y lo que está haciendo el gobierno de Ortega-Murillo.