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La posición del Gobierno de Nicaragua ante el sistema internacional, previo al abordaje del tema de la crisis en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la próxima semana, se “debilitó dramáticamente” con la expulsión de la misión del Alto Comisionado que expuso la situación de los derechos humanos en el país en un informe presentado esta semana, comentó el exdiplomático Bosco Matamoros.

Si China, Francia, Rusia, Reino Unido o Estados Unidos, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, ejercen su poder de veto, la resolución sobre el tema de Nicaragua no se aprobaría.

Sin embargo, por ser una acción inusitada en la práctica diplomática la interrupción de la visita de la delegación de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh), podría impedir que se obtenga el veto el próximo 5 de septiembre, cuando se tiene previsto introducir una resolución para analizar el tema de la crisis en Nicaragua.

“Yo miro muy improbable, no veo que haya condiciones para que un país potencialmente vaya a apoyar a Nicaragua en ese sentido. No miro las posibilidades de un veto ruso ni de China en este contexto, porque cada vez más cobra mayor peso en el escenario internacional el principio de respeto de los derechos humanos como fundamento para la paz y para la seguridad”, opinó Matamoros.

Posibles sanciones

El exvicecanciller José Pallais coincide en que Rusia, que mantiene buenas relaciones con Nicaragua, podría no ejercer el veto, sino recurrir a una abstención o, incluso, a un voto positivo en dependencia del tipo de resolución que sea presentado.

Según el jurista, las graves violaciones a los derechos humanos documentadas en el informe de la ONU, muestran un cuadro “muy grave” sobre la situación del país.

“Cuando se dan estos hechos la doctrina de los derechos humanos considera que violaciones generales son por sí mismas una amenaza a la seguridad mundial”, indicó Pallais.

Bosco Matamoros explicó que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas podría tomar una serie de acciones en contra de Nicaragua, como aislamiento diplomático, sanciones financieras y sanciones focalizadas a individuos.

Hace 28 años, el Consejo de Seguridad de la ONU apoyó el proceso de paz en Centroamérica, organizó y autorizó una misión en Nicaragua para el proceso de desarme de la Resistencia Nicaragüense (Contra), recordó Pallais.

Dijo que este organismo tuvo a su cargo la vigilancia sobre los acuerdos de paz, para impedir que hubiera tráfico de armas en la región y organizó una misión de observación electoral para los comicios que ganó la presidenta Violeta Barrios de Chamorro.