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Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, y Jorge Solórzano, de Granada, insistieron este sábado en la necesidad de retomar el diálogo nacional para superar la crisis sociopolítica de Nicaragua y poner fin a la represión.

El diálogo entre el Gobierno y los sectores de oposición reunidos en la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, cuyos mediadores y testigos son los obispos de la Conferencia Episcopal, permanece suspendido desde el pasado 25 de junio.

“Si no hay diálogo, lo que queda es más odio, guerra y muerte. El diálogo es el camino que nos puede ayudar de una forma civilizada a salir de esta crisis”, dijo Solórzano ayer al finalizar la misa por los 25 años de la Catedral de Managua.

Monseñor Rolando Álvarez aseguró que la necesidad de retomar el diálogo es el sentir de la mayoría de la población, ya que “es el que nos va ayudar a encontrar soluciones que sean para el bien común”.

“El espacio del diálogo es muy legítimo. La población sí está anhelándolo, solo así podemos salir de la situación que estamos viviendo”, recalcó.

Jorge Solórzano aseguró que como obispos están dispuestos a seguir como mediadores y testigos “a pesar de los ataques que hemos sufrido”.

Obispo de Granada recibe amenazas

El obispo de Granada, monseñor Jorge Solórzano, dijo que sigue recibiendo amenazas, principalmente a través de las redes sociales.

“Hay gente que me dice que me van a quemar la casa, el templo o la catedral”, reveló.

Solórzano afirmó que en Granada continúa la represión contra manifestantes antigubernamentales y contradijo la supuesta normalidad que, según el Gobierno, recobró el país después de desmantelar los tranques.

“Siguen sacando a jóvenes de sus casas. Como Iglesia intercedemos para que no se los lleven a El Chipote; estamos en esa lucha. En Diriá es donde ha habido más capturas de jóvenes últimamente”, detalló.

Monseñor Jorge Solórzano explicó que a Granada la normalidad no ha llegado.

“No veo turistas, la Calzada luce desolada, los negocios y hoteles están cerrados, las torres de la parroquia La Merced y la catedral no están funcionando”, comentó.