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El vehículo en que viajaba el obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, fue detenido por la policía y el religioso empezó a ser acosado de inmediato por un grupo que le gritaba “asesino”, mientras a las personas que lo acompañaban les llamaban “terroristas” y les advertían que les estaban filmando para buscarles después, según un video que circula en las redes sociales.

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El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, lamentó y condenó por medio de Twitter “la agresión sufrida por el obispo de Matagalpa”, quien “gracias a Dios está bien”.

Álvarez compartió este domingo su propuesta para una Cultura de Derechos Humanos para Nicaragua, que contiene 10 puntos vinculados a los derechos irrestrictos que deben ser cumplidos y respetados para salvaguardar la dignidad y las libertades de los nicaragüenses.

El religioso menciona precisamente la necesidad de propiciar una “cultura de respeto y encuentro”, para lo que pide acabar con una “especie de guerra” que se ha generado en las redes sociales.

El obispo Álvarez leyó su propuesta a los feligreses durante la misa dominical en la catedral San Pedro de Matagalpa, y en el punto cuatro hace énfasis en el “respeto sagrado e irrestricto a la integridad moral del otro”.

“La intromisión en la vida o el ámbito privado de los demás, representa una ruptura de uno de los aspectos más delicados de la convivencia humana”, enfatiza.

“En este punto, la ética en las redes sociales y en las comunicaciones en general, es vital, fundamental y esencial para generar una cultura de respeto y encuentro”, agrega Álvarez.

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El obispo de Matagalpa también sugiere evitar “todo lenguaje que incite a la violencia, al odio o a la venganza”, porque “debemos encontrarnos, mirándonos a los ojos, sin tenernos miedo, sin humillarnos y sin sentirnos extraños, para que ahí nazca una realidad divina”.

El prelado divulgó esta propuesta en una coyuntura de crisis sociopolítica desatada en el país desde abril pasado, y en la que las redes sociales han sido utilizadas para atacar.

A los mismos obispos, que son mediadores y testigos del diálogo nacional, se les hacen señalamientos peyorativos en las redes sociales.

Álvarez comentó que hizo la propuesta el pasado viernes durante la festividad de San Ramón Donato, pero, “iluminado” por la lectura del evangelio correspondiente a este domingo, decidió compartir su propuesta con los feligreses en la homilía dominical de la mañana.

Maldades como el homicidio, codicia, injusticias, fraudes, desenfrenos, difamación, orgullo, frivolidad, salen del hombre y lo manchan, “y el Señor no quiere que nosotros cometamos estas faltas”, dijo Álvarez.

La herencia

En el punto siete de su documento, el obispo señala el respeto a la familia y su integración, como célula primera y vital de la sociedad, y se cuestiona: “¿Qué estamos heredando a las futuras generaciones? La cultura de la paz, de la convivencia y de la tolerancia, en esta nuestra patria que es de todos, en esta tierra que es de todos y para todos, nace, crece y se desarrolla en la familia donde se deben cultivar los valores morales y cívicos que deben regir a una sociedad”.

El obispo de Matagalpa destacó también el respeto al pensamiento. “Todos pensamos distinto y hasta diferente. La capacidad de dialogar en esa distinción y diferencia, manifiesta y demuestra el grado de desarrollo de una sociedad; el grado de crecimiento humano de la organización social y el grado de humanismo que mueve a una sociedad”.

Álvarez finaliza refiriéndose al “respeto sagrado e irrestricto a formarse su propio criterio de las situaciones, circunstancias y acontecimientos que nos tocan vivir en nuestra historia personal, familiar y social”.

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“Estos criterios se van forjando desde una educación para la libertad, donde el protagonista fundamental sea la persona humana. Posibilitar los elementos necesarios, para que cada quien vaya desarrollando su conocimiento y visión del mundo, del hombre e incluso del mismo Dios”, destacó el prelado.

Monseñor Álvarez inició su propuesta destacando “el respeto sagrado a la vida humana, desde el primer instante de su ser natural”.

También se refiere al respeto a la dignidad de la persona y a las libertades fundamentales de todo hombre.

“Cuidar y tutelar cada libertad es una responsabilidad de todos. La lesión a una de estas libertades, es una lesión a todas las otras libertades. Solo hay auténtico respeto a las libertades fundamentales, cuando se respeta cada una ellas”, resalta el obispo.

Álvarez señala “el respeto sagrado e irrestricto a las condiciones básicas y elementales para vivir dignamente: casa, escuela, salud, alimentación”.

“En este sentido, la economía debe velar siempre por el bien común y sentar las bases para salir de la extrema pobreza. Una economía auténticamente solidaria, donde el fundamento sea la dignidad inviolable del ser humano, del trabajador, del obrero, del campesino”, destaca el obispo en su documento.