•   Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), calificó como “triste y lamentable” la salida del país de una delegación del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh), que había llegado a finales de junio para contribuir a una solución pacífica de la crisis sociopolítica.

“Es lamentable, porque cuando se hizo la invitación a que estuviera esta institución del (Alto) Comisionado para los Derechos Humanos, se pensó en que apoyaría a la buena reconciliación y a la buena marcha (del país)”, comentó Brenes este domingo al concluir la misa en la Catedral de Managua. 

 Turba agrede a monseñor Álvarez

“De manera personal creo que es verdaderamente triste; sin embargo, respetamos las decisiones que toma el Gobierno y ojalá que esto no nos traiga consecuencias que tengamos que lamentar”, advirtió el cardenal.

La misión  de  la Oacnudh llegó el 24 de junio pasado a Managua, como respuesta a una demanda de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia en la mesa del diálogo nacional.

Esta delegación documentó la situación de los derechos humanos en Nicaragua desde el pasado 18 de abril, cuando iniciaron las protestas contra el Gobierno, por las que se han registrado más de 300 personas muertas y decenas de detenidos por la Policía Nacional.

La Oacnudh divulgó su informe sobre Nicaragua el miércoles pasado, sosteniendo que hubo violaciones a los derechos ciudadanos durante la represión de las protestas antigubernamentales, y un día después el Gobierno anunció que la invitación para esta misión había terminado y debían salir del país.

“El Gobierno toma sus decisiones y sabe por qué las toma, en qué momento las toma y también los riesgos que pueden resultar”, apuntó el cardenal.

El prelado señaló “que estos organismos, ahora más que nunca no necesitan estar ‘in situ’, sino que hoy con todas las técnicas modernas, pueden estar conociendo muy de cerca” la situación del país.

Normalidad no llega

El cardenal reconoció que “hay una tensa normalidad (en el país), porque todavía en las noches la gente no está saliendo como acostumbraba hacerlo. Los sacerdotes me decían que han querido otra vez poner el horario de las 6:00 p.m. para las misas, pero a veces han tenido tres o cuatro personas a esa hora”.

“En algunas comunidades me han dicho que todavía hay personas que están encapuchadas, ya el hecho de que lleven una capucha, pues da temor, porque uno dice: esa persona quién será”, comentó Brenes.  

 Condenan a promotores de DD. HH. en la madrugada

“Una persona me decía, ojalá que cuando me detenga en la carretera un policía, no esté encapuchado, porque no voy a saber si es policía o un asaltante que se encapucha para no ser reconocido”, añadió.

La misión de la Oacnuh también daba acompañamiento a la Comisión de Verificación y Seguridad, que surgió en la mesa del diálogo nacional.    

“La Comisión de Verificación y Seguridad, que preside monseñor Carlos Avilés, por la Conferencia Episcopal, sigue viva, sigue recibiendo información y enviándola a la Cancillería (de la República)”, señaló Brenes.

El diálogo en la agenda

El cardenal destacó que es posible encontrar una solución a la crisis sociopolítica “a través del diálogo”.

 ​​OEA solicita el regreso de la ONU

“Sabemos que toda discusión, desavenencia que se da, no permanece para siempre, hay un momento dado en que uno se sienta a platicar”, añadió Brenes.

Expresó que los obispos mantienen la disposición de continuar como mediadores y testigos del diálogo, que está suspendido desde el pasado 25 de junio.

“Nosotros seguimos”, dijo Brenes. “No se nos ha dicho que no, oficialmente”,  respondió a la pregunta de si el Gobierno quiere apartarlos.