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París / El País 
La ONG Transparencia Internacional, especializada en luchar contra la corrupción, ha ganado una batalla que tal vez no sea del todo simbólica. Françoise Desset, la jueza decana en delitos financieros, ha admitido a trámite una denuncia de esta ONG en la que acusa a tres jefes de Estado africanos de enriquecimiento ilícito.

Los mandatarios acusados son Omar Bongo, Presidente de Gabón desde 1967; Denis Sassou-Nguesso, Presidente de la República de Congo desde 1975 a 1972 y desde 1997; y Teodoro Obiang Nguema, Presidente de Guinea Ecuatorial desde 1979. La jueza les acusa de“desvío y receptación de fondos públicos”, “blanqueo de dinero”, “abuso de bien social” y “abuso de confianza”.

La Fiscalía de París, que en abril desestimó el caso, dispone de cuatro días para recurrir la decisión. Si no lo hace, la jueza iniciará una investigación encaminada a descubrir el origen de las riquezas de estos líderes africanos, cuyos países tiene el subsuelo empapado de petróleo. La investigación, de producirse, acarrearía serios problemas al Gobierno francés con Gabón y Congo-Brazzaville, dos de sus ex colonias.

Hace casi dos años, desde junio a noviembre de 2007, la Policía francesa encargada de la represión de los grandes delitos financieros elaboró un informe a partir de una treintena de interrogatorios. La investigación obedecía a una denuncia parecida, también presentada por Transparencia Internacional.

Es de asombrarse

Lo que los policías averiguaron lo publicó poco después Le Monde, y dejó estupefacto a más de uno. Por ejemplo: los agentes investigaron las casas y pisos franceses del presidente gabonés Bongo, de 74 años, el mandatario africano más longevo en ejercicio y el presidente que más tiempo lleva en el cargo en el mundo. Descubrieron que posee --él y su familia--, más de 30 inmuebles, entre pisos, apartamentos, fincas y viviendas de lujo. Una de ellas costaba, en 2007, más de 18 millones de euros. Se encuentra a un paso de los Campos Elíseos, y fue adquirida por una Sociedad Inmobiliaria compuesta por dos hijos menores de edad de Bongo, su mujer y un familiar de ésta.

Además, la Policía inventarió, entre otros, un par de apartamentos en la Avenida Foch, una de las más exclusivas de París, no muy lejos de los Campos Elíseos, de 88 y 210 metros cuadrados, respectivamente, y una propiedad en Niza compuesta de dos apartamentos, tres casas y una piscina. La Policía también descubrió que Bongo operaba en Francia con 11 cuentas corrientes.

Riqueza es por su “salario”

Su abogado, François Meyer, explicó entonces a Le Monde que un “jefe de Estado de un país petrolero, en el cargo desde hace más de 40 años, con un sueldo importante, puede ahorrar suficiente dinero como para comprar varios apartamentos en París”.

Nguesso no regenta tantas propiedades en Francia como Bongo, pero tampoco necesita de un hotel cuando viaja a París. Según el informe de la Policía, a su nombre o en el de su familia constan 18 casas. Una de ellas estaba valorada en 2007 en dos millones y medio de euros. La Policía también consignó, entre otras cosas, que Teodorín Ngema Obiang, el hijo del presidente de Guinea, poseía en París tres automóviles Bugatti, valorados en un millón de euros. Y que había comprado en pocos años 15 coches de lujo. Aquella vez la denuncia no prosperó. Pero Transparencia Internacional ha insistido. Y en esta ocasión, según aseguró el miércoles en la radio el presidente de esta organización, Daniel Lebègue, la decisión de la jueza “significa el principio del fin de la impunidad”.

El proceso judicial será incierto, entre otras cosas, porque muchas de las pruebas que inculpan a los implicados hay que ir a buscarlas a los países que gobiernan. Además, la Fiscalía de París puede apelar y bloquear el proceso durante meses. “La decisión de apelar sería un mal chiste dados los compromisos adoptados por Sarkozy en el G-20 contra los paraísos fiscales, los delitos financieros o el fraude internacional”, previno el miércoles Willian Bourdon, abogado de Transparencia Internacional, según Reuters.