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La mayoría de los 15 países miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aun aquellos que no estuvieron de acuerdo en que la situación de Nicaragua forme parte de la agenda de ese mecanismo, apostaron este miércoles por el diálogo inclusivo como la vía para resolver la crisis nicaragüense y exhortaron al Gobierno a que aproveche las herramientas que le ha facilitado la Organización de Estados Americanos (OEA).

El llamado a retomar el diálogo nacional lo hicieron los embajadores de Perú, Etiopía, Kazajistán, Guinea Ecuatorial, Costa de Marfil, Rusia y miembros de naciones de la Unión Europea, durante una reunión informativa de este Consejo sobre la situación que vive Nicaragua desde abril, convocada por iniciativa de Estados Unidos y ante la renuencia de seis países miembros.

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La sesión marcó un precedente para la solución de la crisis, valoraron exdiplomáticos, quienes resaltaron que la mayoría de países se promulgó a favor de la diplomacia preventiva para evitar que la crisis se profundice.

El exembajador de Nicaragua ante la OEA, Mauricio Díaz, consideró como “un triunfo” para el pueblo nicaragüense que busca “democracia y libertad” que se haya discutido en el Consejo de Seguridad la crisis del país que desde abril ha cobrado más de 322 vidas y al menos 2,000 heridos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

“Los países estaban bien informados de lo que está pasando aquí e hicieron llamados claros a que cesara la represión, que se vuelva al diálogo, a que se respete la Carta de las Naciones Unidas en el sentido de que sus intervenciones sean proactivas, que sirvan para prevenir que este tipo de situaciones se dramaticen más y alcancemos crisis humanitarias”, señaló Díaz.

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El exembajador Bosco Matamoros señaló como “positivo” el hecho de que se haya elevado a la consideración del Consejo de Seguridad de la ONU la situación de Nicaragua, especialmente porque varios países alentaron a la Organización de Estados Americanos (OEA) a que se involucre más en la resolución de la crisis y “les dieron legitimidad a los obispos como mediadores”.

“Estamos en el ojo del sistema internacional, porque históricamente no se ha llevado nunca a la atención del Consejo (de Seguridad) la situación de Nicaragua. 

OEA: hay precupación

En la reunión del Consejo de Seguridad sobre Nicaragua estuvieron presentes el jefe de gabinete de la secretaría general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Gonzalo Koncke; el activista y opositor nicaragüense Félix Maradiaga, los embajadores de los 15 países miembros del Consejo y tres países invitados: Nicaragua, Venezuela y Costa Rica.

“La situación de muerte, violencia, represión, crisis política y crisis social en Nicaragua es objeto de extrema preocupación en el hemisferio occidental”, señaló Koncke, quien insistió en que la solución a la crisis nicaragüense pasa por “elecciones libres, justas, democráticas y transparentes acordes a los estándares interamericanos”.

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Nikki Haley, representante permanente de Estados Unidos y presidenta temporal del Consejo de Seguridad, destacó que este mecanismo “no puede y no debe ser un observador pasivo ahora que Nicaragua sigue en un descenso hacia un Estado corrupto, dictatorial y fallido porque todos sabemos dónde desemboca esta vía”, ejemplificando a continuación las crisis humanitarias que han provocado los regímenes de Siria y Venezuela.

Afirmó que los gobernantes de Nicaragua y Venezuela están “matando, reprimiendo y apresando a toda persona que pretenda oponérseles”.

La representante estadounidense añadió que su país se muestra solidario con el pueblo de Nicaragua “no solo porque creemos en los derechos humanos fundamentales y pensamos que serán respetados, sino porque nuestro futuro está vinculado con el de nuestros vecinos en América, su prosperidad es la nuestra y su seguridad es la nuestra”.

Los opuestos

Nueve países manifestaron su anuencia para que la situación de Nicaragua entre en la agenda de este mes del Consejo de Seguridad y seis naciones declararon que este es un “conflicto interno” que no representa una amenaza para la paz y la seguridad internacional, y, por lo tanto, no debe ser discutido en ese Consejo: Rusia, China, Bolivia, Guinea Ecuatorial, Etiopía y Kazajistán. 

“No injiramos en los procesos nacionales de los estados soberanos”, señaló Rusia, que al igual que China, Bolivia y Kazajistán llamaron “injerencista” a Estados Unidos y pidieron respeto a la “soberanía e independencia” de los Estados soberanos. “Los miembros del Consejo de Seguridad tienen la responsabilidad de evitar la instrumentalización política e ideológica de este órgano”, sostuvo el representante de Bolivia.

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El canciller nicaragüense, Denis Moncada, exigió “el cese de toda política injerencista que viola el derecho internacional” y agradeció a los países que “reconocieron” que Nicaragua “no es una amenaza para la paz ni la seguridad internacional”.

“Este consejo no es el órgano competente para tratar esta materia. Los derechos humanos deben abordarse desde un diálogo constructivo, no confrontativo, no politizado”, sostuvo Moncada.

Carlos Tünnermann, exdiplomático y miembro de la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, comentó que “si aquí continúa la represión y las violaciones de derechos humanos que ya conocemos y seguimos viendo, el tema volverá a ser conocido por el Consejo de Seguridad. El radar mundial está observando lo que sucede en Nicaragua”.

Díaz opinó que ahora “los Estados Unidos van a sentirse con más libertad de tomar sus propias acciones en materia bilateral”, fortaleciendo las alianzas entre la Casa Blanca y el Congreso para aprobar políticas hacia Nicaragua.

Matamoros advirtió que en el Congreso de Estados Unidos se está considerando “una legislación que va mucho más allá de los alcances que iba a tener la Nica Act, e inclusive, una Ley Magnitsky fortalecida”.

Cejil: Situación de Nicaragua amenaza seguridad de la región

La crisis que atraviesa Nicaragua desde abril no solo atenta contra la paz del país, sino que “también amenaza la seguridad de toda la región centroamericana”, valoró este miércoles Marcia Aguiluz, directora para Centroamérica y México del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil), tras la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU.

“Lamentamos las posiciones de algunos Estados, que aún con toda la evidencia recabada por mecanismos internacionales, se niegan a reconocer que lo que está pasando en el país compromete y violenta a diario los derechos de su población”, comentó Aguiluz.

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La jurista valoró “positivamente” que la crisis de Nicaragua haya sido atendida en el Consejo de Seguridad de la ONU.

José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, insistió en que el Consejo de Seguridad debería condenar “la brutal represión” que ha cometido la “policía junto con pandillas armadas pro-Gobierno”, quienes han detenido arbitrariamente, torturado y asesinado a opositores.

“Si las violaciones de derechos humanos continúan con impunidad, el consejo debería imponer sanciones contra los altos mandos responsables por los abusos”, opinó Vivanco.