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El presidente Daniel Ortega dejó claro en una entrevista a la televisión alemana, que aparentemente su gobierno no dará continuidad al diálogo  nacional que estaba siendo mediado por los obispos de la Conferencia Episcopal.

En declaraciones a Deutsche Welle en Español, dijo que no reanudará el diálogo ni con la mediación de los organismos internacionales, porque según él, el diálogo ya se está realizando “desde las bases”.

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“¿Ve la oportunidad de realizar el diálogo de paz aquí en Nicaragua?”, le preguntó a Ortega la periodista Carolina Chimoy. “Se hizo un intento, sencillamente no funcionó”, señaló Ortega, quien evitó contestar si se retomarían las conversaciones y refirió que el diálogo está en este momento “en la comunidad, en el barrio, entre la población (…) entre la gente que se confrontó, que pueda conversar”.

Así, Ortega aparentemente rechazó una futura mediación de la Organización de Naciones Unidas (ONU), de la Organización de Estados Americanos (OEA) o de otros países europeos que han ofrecido respaldo en una eventual mesa de diálogo.

“El mejor apoyo que le pueden brindar en este momento naciones, como Alemania, la comunidad internacional, el presidente de España también lo ha manifestado, es decirle a los EE. UU. que no se estén lanzando contra Nicaragua”, manifestó Ortega, quien insistió en que los países que proponen adelanto de elecciones “no están abonando a que se encuentre la paz y la estabilidad en Nicaragua, porque sencillamente están alimentando la política intervencionista de los EE. UU.”.  

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Ortega acusó a los EE. UU. de haberse “tomado” la OEA y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, este último el más alto órgano político al que ha escalado la crisis en Nicaragua, que inició en abril pasado, y se produjo por la represión gubernamental a las protestas pacíficas que hasta la fecha ha dejado un saldo de, al menos, 322 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

El mandatario nicaragüense no pudo responder qué hará cómo presidente para asegurar que no habrá más muertes en el país en el contexto de las manifestaciones ciudadanas. Tampoco aceptó que hubiera persecución de personas opositoras y protestantes pacíficos. “No existe ninguna persecución (…) en absoluto”, afirmó.

Insiste en “golpe”

Ortega reiteró que EE. UU. financió un plan para ejecutar un golpe del Estado y alegó que también lideró “una campaña de muerte” para expulsarlo del poder, aunque se limitó a responsabilizar de ese supuesto plan a “los políticos de la Florida” y no al presidente Donald Trump.

“Yo creo que el presidente Trump no tiene en la agenda el tema de Nicaragua (…). La raíz de donde esto cobra fuerza ha estado en la Florida”, dijo el mandatario.

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Cuestionado sobre el objetivo de EE. UU. para dirigir dicho plan, Ortega respondió que ese país quiere “dominar Nicaragua”. “Quieren gobiernos sumisos”, resaltó.

“Si ellos quieren contribuir a la paz, a la estabilidad en Nicaragua y en la región, sencillamente tienen que ser respetuosos de las decisiones que tomamos los nicaragüenses y no estar conspirando en contra de Gobiernos que no son enemigos de los EE. UU., somos enemigos de someternos a las políticas de EE. UU.”, indicó Ortega, repitiendo su discurso del pasado 5 de septiembre en el que pide a ese país “no meterse con Nicaragua”.

Ortega replicó a Chimoy que actualmente estamos en “la guerra caliente” en la que por un lado están los países en vías de desarrollo “víctimas de las políticas hegemonistas”, y del otro, EE. UU.