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José Alejandro Vanegas Potoy tiene 62 años; s u b v e r s i v o e n s u j u ve nt u d , e nt ró a estudiar Medicina, pero no concluyó la carrera, discjockey de una discomóvil en los años 90, fue también vendedor y maratonista ‘amateur’, esto último es quizás la etapa con la que se ha identificado más y la que le ha puesto en la palestra pública en los meses recientes.

Alex, como se le conoce en su barrio, cuenta que sus raíces se distribuyen entre la Isla de Ometepe, de donde era originaria su familia materna, y la ciudad de Masaya, de donde provenía su padre. A mediados de la década de 1950, sus padres se trasladaron a Managua, en donde el destino hizo que se conocieran y se enamoraran.

“Mi madre es de Ometepe, mi abuela era una partera en la isla, Francisca Potoy se llamaba y ayudó a traer a muchas personas a este mundo. Mi papá era de Masaya. Ellos, dos se encontraron en la capital, se enamoraron tuvieron siete hijos. Yo soy el mayor”, recuerda Vanegas.

Este hombre de baja estatura, piel morena, ligeramente calvo, de barba grisácea y con facilidad de palabra, se ha vuelto una figura familiar e n l a s m a n i f e s t a c i o n e s antigubernamentales, que iniciaron en abril pasado y que han cobrado la vida de más de
300 personas, confiesa que corre en honor a las víctimas de la represión pese a tener una vieja lesión que le prohíbe realizar esta actividad física.

“Hace unos 15 años atrás me diagnosticaron una lesión en los últimos cinco discos de la columna vertebral; esos ya están sin cartílagos, y al correr me produce un dolor fuerte que me impide tomar velocidad en la carrera, por lo que me recomendaron retirarme”, afirma Vanegas.

Vuelta del corredor

Vanegas explicó que mientras estuvo retirado solamente realizaba caminatas para mantenerse en un peso adecuado, ya que hace algunos años le fue diagnosticado diabetes, no obstante, en abril de este 2018, la represión a las violentas protestas y las muertes ocurridas durante las mismas le impulsaron a retomar la carrera, solo que esta vez ya no para competir, sino como una manera de
manifestarse ante las injusticias y rendir tributo a las víctimas.

“Cuando yo veo las agresiones, los ataques a los jubilados en León, y luego las primeras muertes, entre ellas la de Alvarito Conrado, me provocó desesperación me parecía algo irreal e irracional”, afirma Vanegas.

Agrega que conforme los días fueron pasando, la tensión que le embargaba fue creciendo y sentía, además, la necesidad de tratar de apoyar a los jóvenes de alguna manera. Fue así como se le ocurrió en un primer momento realizar sus caminatas por la rotonda Jean Paul Genie, porque en ese sitio los manifestantes han colocado cruces en honor a las víctimas, pero cuando varios estudiantes
se tomaron el campus de la estatal Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, las caminatas también las comenzó a realizar en la rotonda Universitaria. 

Fue en una de esas ocasiones que alguien le grabó un video y lo publicó en las redes sociales mostrando un mensaje pidiendo el cese de la represión en la espalda de su camiseta.

Alex, el subversivo

El hombre se autodefine como apolítico; sin embargo, afirma que durante la Insurrección de finales de los años 70, fue parte del Frente Estudiantil Re vo l u c i o n a r i o, y c o m o parte de esa organización, solía pegar en sitio públicos papeletas pidiendo la libertad de los presos políticos de esa época, uno de ellos era el actual presidente Daniel Ortega.

Por desarrollar esa acción estuvo preso “y me arrancaron las uñas en la estación policial que ahora se llama Ajax Delgado, de ahí
me trasladaron a la Modelo”, sostiene.

Vanegas sostiene que hay un paralelismo entre lo que ocurrió a finales de los 70 y lo que está pasando este año, y es el hecho que la iniciativa para propiciar un cambio la tomaron los estudiantes, “por eso me identifique inmediatamente con lo que ha ocurrido este
año, porque me traslado, me hizo retroceder el tiempo”, dijo.

Ese gusanillo de subversivo inoculado hace más de 30 años, forma parte de su forma de ser, y las iniquidades acontecidas desde abril son el motor que lo impulsa a continuar corriendo en demanda de justicia, pese a las amenazas y agresiones que ha recibido, la
más reciente ocurrida a inicios de la semana pasada cuando fue apresado por la Policía en Masaya y horas después liberado, no sin antes haber recibido maltrato sicológico.

“Seguiré participando, estoy en mi protesta cívica demostrando que no ando armas y que no tengo temor, a pesar que ellos anden en manada”, dijo Vanegas.

Consultado sobre su “modus vivendi”, el veterano corredor sostiene que posee dos propiedades e n l a s q u e t i e n e 1 5 a p a r t a m e nt o s.

A ALEX VANEGAS LA MUERTE DE VARIOS NIÑOS LO ENARDECE Y HACE QUE CORRA MÁS.. Archivo/END

“También soy vendedor de purificadores de agua, también vendo sistemas de acero inoxidable para cocina. Pero ahorita me tienen bloqueado, ahorita tengo solamente dos inquilinos y ambos me han dicho que solamente este mes estarán conmigo, porque los han venido a atemorizar, ellos apuestan al desgaste económico, de esa forma han querido presionarme, pero con todo y eso no echo pie atrás”, puntualiza Vanegas.

E l a n h e l o d e l ve te ra n o maratonista es poder recorrer todo el país honrando a las víctimas de la violencia.