•   Ginebra, Suiza  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

En su primer discurso ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la alta comisionada, Michelle Bachelet, pidió que se refuerce la vigilancia sobre Nicaragua y aseguró que “seguiremos documentando las violaciones de los derechos humanos” por parte del estado nicaragüense.

Bachelet manifestó, además, que hay un crecimiento “exponencial” en el número de personas que huyen de la violencia política en Nicaragua.

El pedido de reforzar la vigilancia sobre lo que acontece en Nicaragua responde a la decisión del gobierno del presidente Daniel Ortega, de expulsar a un equipo de observadores de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU que investigaba y documentaba los abusos del Estado contra manifestantes en este país, en el contexto de la represión a las protestas ciudadanas que ha causado más de 300 muertes.

Michelle Bachelet, alta comisionada de la ONU para los derechos humanos. AFP\END

La entidad que dirige Bachelet tiene experiencia en documentar abusos en situaciones de crisis y conflicto en países donde los gobiernos le impiden el acceso.

Para ello despliega a sus expertos en países vecinos donde pueden recoger información directa entre las víctimas que han logrado huir, recoge testimonios a distancia y recolecta pruebas audiovisuales, entre otras estrategias que permiten ofrecer una descripción creíble de la situación.

La expulsión del equipo de la ONU se produjo tras la publicación, hace dos semanas, de un informe en el que denunciaba el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la Policía, casos de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, así como arrestos arbitrarios y maltratos, con situaciones que llegaban a la tortura y violencia sexual en centros de detención.

Asimismo, se denunció la violación de la libertad de expresión y reunión, así como la criminalización de los defensores de los derechos humanos, periodistas y manifestantes contra el Gobierno.

Hasta julio, la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) había reportado 23,000 solicitudes de refugio de nicaragüenses en Costa Rica.